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Todos los gobernantes o casi todos, tienen que enfrentar una serie de situaciones cuando asume el poder. Ahí es cuando se enfrenta a la realidad porque distinto es estar en el ruedo y enfrentarse al toro, que ver al toro desde la barrera.

No es lo mismo lanzar ataques a un gobierno, al mismo gobernante en turno, que estar a punto de asumir el control de un país.

Tuvimos elecciones organizadas de manera democrática. A pesar de ello, había personas que se atrevían a dudar de la autenticidad de ellas, argumentando que se estaba fraguando un “fraude” y daban explicaciones no creíbles de cómo se iba a llevar a cabo es supuesto atentado a la democracia.

¿Qué sucedió? Lo que ya todos conocemos. Hubo un ganador y se reconoció su triunfo. Nadie lo ha discutido.

Aún antes de recibir su constancia que lo acredita como ganador en las elecciones, Andrés Manuel López Obrador ha “tomado” las riendas ante los ojos de todos: tanto que casi han borrado del mapa al actual presidente, Enrique Peña Nieto.

Nunca, que yo recuerde, había sucedido algo semejante. Es cierto que el que resultaba ganador, se ponía a trabajar en formar su gabinete, sin duda en proyectos, preparándose para el cambio de poderes. Aunque el presidente en funciones, continuaba siendo el Presidente.

Ahora, el “Señor Presidente”, es Andrés Manuel, aún antes de asumir el cargo e imponérsele la Banda Presidencial. En su equipo se dirigen a él como “Presidente electo” y otros, como la Ministra Olga Sánchez Cordero, en reciente evento, omiten el “electo”. Cuestión de enfoque.

Esta situación de reflectores por una parte y ausencia de ellos por la otra, me recuerda aquella frase cruel pero cierta que quedó para la posteridad, aplicada al que llega y al que se va. “Como te ves, me vi, como me ves, te verás”. Haciendo referencia que al ganador le sobran amigos; mientras que al que se va, ya no tanto.

Los reflectores están siendo dirigidos al futuro presidente. ¿Será que es cierto lo que han dicho muy insistentemente? ¿Qué existe un pacto? Es decir, un acuerdo generoso de “aquí no pasó nada”; tal vez por eso se habla tanto de perdonar. ¿Ya no hay corruptos? ¿No hay mafia del poder? De eso nos daremos cuenta muy pronto.

¿Tenemos dos presidentes? ¡Qué más da! Lo cierto es que hay señales claras de cómo va a gobernar el futuro presidente.

Lo estamos viendo ya con todos los anuncios que ha hecho y no acaba de hacer. Con democracia, según López Obrador; con autoritarismo según otros.

Nombramientos, designaciones que no agradan pero que justifican, como el tener a Manuel Bartlet en el gabinete; el darle una Senaduría a Napoléon Gómez Urrutia y otros más que no acabamos de entender, pero que el próximo presidente sostiene, mostrando su mamo firme…. No precisamente democrática como tanto hace alarde.

Y para eso se elige un gobernante: para gobernar.

REELIGEN A VICTOR FLORES EN STFRM

En una votación libre y secreta, trabajadores de las 39 secciones pertenecientes al Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, eligieron al veracruzano Víctor Flores Morales para un nuevo periodo de seis años.

Morales Flores destacó la tranquilidad y armonía, durante las elecciones de este fin de semana, donde los trabajadores eligieron libremente con su voto directo y secreto a su dirigencia nacional.

Hoy, expresó, ganó el candidato que los trabajadores eligieron de manera democrática y en unidad en las 39 secciones sindicales ubicadas a lo largo y ancho del país.

Ratificó el compromiso de los trabajadores rieleros para seguir trabajando con ahínco y responsabilidad en el desarrollo ferroviario del país.

Por último, dijo que en el STFRM existe trabajo, democracia interna, unidad y un gran amor por construir un México con desarrollo equitativo, salarios competitivos, seguridad y armonía.