COMPARTIR

79 total views, 1 views today

La desfachatez con que se han conducido los gobernantes de diversos noveles no sorprende, indigna. Y lo hacen por una sencilla razón: la justicia no los alcanzará; las leyes se han ido adecuando de tal manera que la honestidad, la ética y la moral han ido desapareciendo del código de ética de la función pública para que cinismo prospere.

Las instituciones fueron creadas para un objetivo, sin duda. Hemos de reconocer que hubo tiempo que el objetivo se cumplió y eso permitió que el país marchara. ¿había corrupción? Seguramente que siempre ha existido porque la ambición es humana. Y si no cree, veamos cómo han vivido los exgobernadores y su familia. Asegurado el futuro de ellos para varias generaciones.

Una prueba más de impunidad es la sentencia a Javier Duarte, exgobernador de Veracruz. Nueve años de cárcel por haber robado más de mil millones de pesos. Sentencia que seguramente no cumplirá porque su “buena conducta”, le permitirá recuperar su libertad en poco tiempo.

¿Buena conducta en prisión? ¿Acaso la pésima actuación como gobernante no cuenta? ¿Qué sucede en México? ¿Por qué las leyes tienen que favorecer a los delincuentes? Quien robe a la nación no debería salir de presión jamás.

Hablan de reparación del daño. Un término por demás absurdo. El daño causado no se repara jamás.

¿De qué vive en Europa la familia de Duarte? Y como ella, un buen número de familias de políticos que se sintieron dueños del país y de sus recursos. ¿Castigo a los culpables? ¿Cuándo? Las leyes las hacen y las modifican las personas para su propia conveniencia. Y no solo eso, sino qué con el dinero robado, los ladrones que tanto daño han causado al país, contratan a los mejores abogados para su defensa.

Los grandes profesionales de la ley se convierten en defensores de lo indefendible. ¡Pobre México!

El mensaje que se da a las nuevas generaciones es muy claro: a los políticos nadie los toca. Tienen “permiso” para robar porque la ley lo va a proteger.

Un mensaje por demás equivocado e inaceptable. Lamentablemente así están nuestras leyes, favoreciendo a los sinvergüenzas, ladronzuelos despreciables.

Ser político o estar en la política es una oportunidad privilegiada sí, que significa servicio. Servir desde un cargo a las instituciones, al país.

Para ser político se necesita verdadera vocación de servicio para trabajar no para ir a sentarse y esperar el día de pago. No son pocos los que pertenecen a ese grupo de beneficiados del sistema, como tampoco corresponde a un solo grupo político.

Como en todo, hay buenos y malos, como también los hay que los peores; esos que han robado, perdón, “desviado” recursos para su beneficio personal: Mansiones, Yates, cuentas bancarias y mucho más.

Mientras haya impunidad seguirá gobernando la corrupción. Así de simple. Aunque “atrapen” (que es un decir) a los delincuentes, mientras no exista un castigo ejemplar para ellos, seguirán resultando beneficiados con las leyes. Y ellos, los saqueadores, se reirán de cada uno de nosotros, que ilusos o confiados, aún creemos en el sistema de justicia.