COMPARTIR

109 total views, 3 views today

Lamentablemente con frecuencia conocemos casos donde las armas salen a relucir, ¿Qué está pasando por la mente de las personas? ¿Dónde y cuándo se perdió el respeto a la vida?

Quizás cuando la educación en los hogares se fue relajando; cuando se permitieron conductas inapropiadas y las relaciones se fueron haciendo más ligeras.

La maldad siempre ha existido. Sin embargo, nuestro país se caracteriza por sus valores, por su fe, por sus tradiciones y tantas cosas más. Todo ello era posible porque en la familia se recibía la enseñanza con principios, donde el respeto prevalecía en todo.

Respeto a los mayores, a nuestros maestros, a la naturaleza. Había respeto porque había cierto temor al castigo cuando había desobediencia. No había necesidad de que los padres golpearan a sus hijos, pero sí de imponer orden; simplemente ejercían su autoridad por el bien de todos.

Las notas con alto grado de violencia que nos ofrecen los diferentes medios, ya no solo pertenecen a ciudades lejanas en otros países, sino que también México contribuye a incrementar las estadísticas donde la agresividad se manifiesta.

Los más triste, en centros escolares. Apareció el llamado “bullying” entre estudiantes; de la burla inicialmente como un juego, se pasó a la agresión. Luego, amenazas en algunos casos y la triste realidad: el uso de armas, imitando a jóvenes de otros países.

¿Qué enseñanza están recibiendo nuestros niños? ¿Qué futuro se les está construyendo a los jóvenes?
Sin duda es en los hogares, principalmente, donde los padres deberán fijar su atención, interesarse más en lo que sus hijos hacen y con quienes conviven. Muchos casos se dan donde niños y jóvenes quedan solos en casa por diversas razones; nadie los vigila, nadie los corrige.

Se han dado caso donde madres solicitan el apoyo de autoridades porque no encuentran a alguno de sus hijos. Fueron a una fiesta y ya no regresaron, después resulta que la jovencita se fue con el novio que conoció en internet. O bien, el caso reciente de una chica que no regresó a su casa, después de haber asistido a su centro de estudios.

La violencia en la actualidad se está manifestando de diversas maneras. Casos que conocen porque se hacen públicos y otros, definitivamente quedan en el anonimato porque no se denuncian. No pocos son los que ´por vergüenza, ignorancia o temor se ocultan; casos que se presentan en hogares y que causan mucho daño a la familia, principalmente a los niños.

No es posible que existan menores de edad, niños que apenas empiezan a vivir, atrapados en el mundo de las drogas, el alcohol y la delincuencia. Niños que crecen sin control alguno, sin alguien a su lado que realmente los conduzca en su desarrollo y que logren realizar un día sus sueños.

Desafortunadamente es tal la violencia existente que algunos casos las armas reales han ido sustituyendo a los juguetes. Es un ambiente hostil y degradante el que están viviendo muchos menores de edad.

Un mundo donde el alcohol, las drogas hacen un efecto dañino tarde o temprano. Es triste y lamentable observar vidas perdidas por causas del consumo de estupefacientes.

¿Qué gobierno se siente orgulloso de tener una sociedad en decadencia? ¿Qué familia puede estar tranquila con los peligros que hoy acechan a nuestros niños y jóvenes?

En vez de rescatar los valores, los principios morales que reinaron en los hogares mexicanos, se proponen legalizar la marihuana y quizás alguna otra droga después.

¿Ese es el mundo que queremos heredar a las generaciones futuras? Un mundo de maldad, de mentiras, de engaños y falsedades, donde los verdaderos intereses se ocultan.

Hay que construir un mundo sin violencia rescatando lo bueno del ser humano, no ayudando a destruirlo.