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elcristalazo.com

La regenta de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum, pues –con ese título se llama en este idioma a quien gobierna por otro–, es mujer de muchos aciertos. Y el más grande todos ellos, el cual le ha permitido poder, manejo de dinero, impunidad, administrativa (como se probó en el caso de los niños muertos por una escuela privada sin supervisión cuando fue delegada en Tlalpan) y política (cuando derribó a Ricardo Monreal de la candidatura para el gobierno local, ha sido decir siempre sí a todo.

“Yes, man”.

–Sí Andrés, si mi señor, como en su tiempo hablaban las sumisas “Adelitas” a su rudo Juan.

Y en esas condiciones ahora la gobernanta, nos revela una vez la autonomía de su pensamiento político y su incapacidad de una relativa autonomía: no voy a contrariar al presidente con su proyecto inmobiliario del Santa Fe de la cuarta transformación.

Ayer, quizá con el impulso de los festejos navideños, el diario Milenio puso en su página web un encabezado en el cual la regenta decía: no vamos a CONTRARIAR a AMLO por “Depas” en Santa Fe. Sin embargo en el texto de la nota decía, no vamos a caer en contradicción, etc, etc.

Como, todos sabemos contrariar no es igual a contradecir, aun cuando una contradicción pueda producir contrariedad, no tanto de quien contradice sino en quien ha sido contradicho. Pongamos todo en claro –como si fuera necesario– con el invaluable auxilio del lexicón.

CONTRADECIR.- “Del lat. contradicĕre.

Conjug. c. predecir; part. irreg. contradicho.

1. tr. Dicho de una persona: Decir lo contrario de lo que otra afirma, o negar lo que da por cierto. U. t. c. prnl.

2. tr. Dicho de una cosa: Probar que algo no es cierto o no es correcto. Los datos contradicen las previsiones”.

CONTRARIAR.- 1. tr. Contradecir a alguien, resistir sus intenciones y propósitos, procurar que no se cumplan. U. t. en sent. fig.

2. tr. Disgustar, enfadar a alguien. Acepté una taza por no contrariarlo.

Así pues la doctora Sheinbaum –quien de seguro no ha olvidado cómo sus afanes ecologistas la llevaron a ser el contradictorio enlace con uno de los constructores favoritos del gobierno de la ciudad el inmarcesible, José María Rioboo, el único ingeniero del mundo capaz de planear un aeropuerto internacional con un lápiz y una hoja de papel sobre las rodillas–, no contradecirá a quien no desea contrariar ni con el párrafo menor de un reglamento.

Nada de contradecir para no contrariar. Esa es la fórmula del éxito. Lo fue durante casi 80 años del PRI de “lamesuelas” y “mamacallos”.

Obviamente el conjunto habitacional proyectado en los terrenos del actual campo militar anexo, en los linderos de Santa Fe, se hará de acuerdo con los dictados del presidente de la República, les guste o no les cuadre; se canse o descanse el ganso de la tenacidad manifiesta, así les duela a Fernández Noroña y a la alcaldesa Layda Sansores, quien, desde ya, se queja por la mutilación de Álvaro Obregón, lo cual viene a ser un contrasentido, porque Obregón estuvo mutilado desde muy joven.

Pero una cosa es recordar el brazo perdido heroicamente en la batalla de Celaya y otra la mochada del territorio bajo su administración, gracias –justo es no, olvidarlo–, a la designación para ese encargo del propio Andrés Manuel, en un proceso electoral decidido de antemano gracias a la compra previa de la dócil borregada electoral.

Pero, sea como sea, el gobierno de la Cuarta Transformación realizará su proyecto inmobiliario y se ganará los dineros necesarios para su discutida militarización de la policía. Como propina y consuelo, le dejarán a la ciudad un parque sin dinero para sostenerlo, el cual se convertirá poco a poco en uno más de, los basurales de la capital del país, allí donde muchos años atrás hubo enormes tiraderos de basura y minas de arena.

Hoy ya no hay minas de arena.

El gobierno (como en su tiempo hicieron Juan Enríquez, Manuel Camacho y Marcelo Ebrard), se aprovecha de algo maravilloso: son minas de oro.

No importa la densa saturación, no es obstáculo la vialidad de lento laberinto; no frena la falta de agua, no es óbice la congestión del espacio o el golpe al ambiente. No importa nada, sólo el dinero para la Guardia Nacional.

Y tras él van marchando a “paso de ganso”.