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El cierre parcial del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, entró este sábado en su vigésimo segundo día, convirtiéndose en el cierre más largo en la historia de Estados Unidos.

El récord anterior se remonta a la administración del expresidente William Clinton, cuyo cierre del gobierno duró 21 días, desde diciembre de 1995 hasta el 6 enero de 1996.

El actual cierre se decretó el pasado 22 de diciembre de 2018 después de que republicanos y demócratas no llegaron a un acuerdo presupuestario en el Congreso por las exigencias del presidente Trump respecto al financiamiento del muro fronterizo.

Es el tercer cierre administrativo que enfrenta Trump, después del primero en enero de 2018, que duró tres días, y un segundo en febrero, que se alargó apenas unas horas.

El cierre parcial actual ha dejado sin trabajo a más de 800 mil trabajadores públicos de forma temporal y le ha costado a la economía del país norteamericano más de 3.600 millones de dólares, según cálculos de la agencia de calificación crediticia S&P Global.

La firma ha estimado que si el cierre continúa otras dos semanas, el coste podría superar los 5.700 millones de dólares que la Casa Blanca quiere conseguir de forma extraordinaria para financiar la construcción del muro en la frontera de Estados Unidos con México.

Aunque tanto demócratas como republicanos habían pactado un presupuesto el jueves 20 de diciembre, el presidente se negó a rubricarlo por no incluir los más de 5.000 millones de dólares para construir el muro en la frontera con México que había demandado.

Trump amenazó la semana pasada a los líderes de ambos partidos en el Congreso con mantener cerrado el gobierno “meses o años” hasta que los críticos cedan, aunque planteó como alternativa que podría usar sus poderes ejecutivos para declarar la “emergencia nacional” en la frontera, lo que le permitiría conseguir el dinero burlando a los legisladores.

La actual situación no solo afecta a los más de 800.000 empleados, que han dejado de percibir su salario, ha trastocado el funcionamiento de distintos espacios turísticos o las actividades de agencias a las que no se les han asignado nuevos recursos.

El diario La Opinión enumeró algunas de las principales consecuencias del cierre parcial de gobierno federal de Donald Trump.

Cientos de miles de trabajadores se han quedado sin paga. Nueve departamentos (equivalentes a ministerios) del gobierno federal se han visto afectados por el cierre parcial, incluidos los de Seguridad Nacional, Justicia, Vivienda, Agricultura, Comercio, Interior y Tesoro.

La mayoría de los empleados federales están de licencia; es decir, de baja temporal por la falta de fondos, pero aquellos que son considerados esenciales están trabajando sin sueldo: suman hasta 800 mil trabajadores.

La seguridad en el transporte aéreo está en riesgo.

Algunos funcionarios de la Agencia de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) que han estado trabajando sin paga, se están tomando bajas por enfermedad.

Esto ha desencadenado la preocupación de que los viajeros se encuentren con largas filas para pasar los controles y que los aeropuertos no tengan suficiente personal para mantener los estándares de seguridad.

La TSA negó en un comunicado que haya motivos de preocupación y reconoció que han aumentado las llamadas de funcionarios enfermos, pero dijo que están “causando un impacto mínimo” y que no se ha puesto en riesgo la seguridad.

Los controladores aéreos también están sintiendo los efectos del cierre, especialmente en un contexto de escasez de personal totalmente cualificado para gestionar más de 43 mil vuelos diarios.

Muchos están trabajando largas jornadas sin sueldo. Además, no se ha aplicado nueva tecnología ni programas de formación para nuevas contrataciones que, por el momento, se han suspendido.

Los parques nacionales y museos conforman otro de los sectores más afectados por el cierre parcial del gobierno.

Un tercio de los parques del Servicio de Parques Nacionales (NPS) cerró sus puertas desde el comienzo del cierre.

La mayoría de los parques, en especial los que no cobran entrada, no tienen servicios como baños públicos, recolección de basura, mantenimiento de carreteras o centros de asistencia.

Pero la principal preocupación respecto a los parques es la falta de suficiente personal para responder a las emergencias.

El cierre de museos también está siendo significativo. Los visitantes que llegan a Washington DC se encuentran con las puertas del popular Smithsonian cerradas.

Los sectores de ciencia y salud también enfrentan retrasos. Las bajas forzadas de numerosos científicos que trabajan en agencias federales, como la Fundación Nacional Científica, hacen que laboratorios de todo el país estén sufriendo las secuelas.

Los investigadores están preocupados por los problemas para acceder a datos federales y ponerse en contacto con los funcionarios que adjudican la financiación de proyectos.

“El cierre puede perturbar o retrasar proyectos de investigación, conducir a incertidumbre sobre nuevas investigaciones y reducir el acceso de investigadores a datos públicos e infraestructura”, señaló Rush Holt, director de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.

De acuerdo con La Opinión, el cierre parcial del gobierno también impacta en la agricultura

A causa de la falta de financiación del Departamento de Agricultura, los campesinos de todo el país están teniendo dificultades para optar a ayudas del gobierno.

A los agricultores se les prometió una serie de ayudas por la “guerra comercial” del presidente Trump con China, pero las agencias que gestionan las solicitudes están cerradas desde el 28 de diciembre.

FUENTE: NOTIMEX, LINEA POLITICA, 12-01-19.