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Es triste y lamentable observar cómo el ser humano va perdiendo su capacidad de comunicarse a través del dialogo para tratar de solucionar sus diferencias y prefiere utilizar la vía de la violencia.

Ver los videos que suben a las redes sociales donde se observan niños o jóvenes peleando, confrontándose, retándose a utilizar los puños es verdaderamente molesto. No son solo los varones los que buscan pleitos sino también tenemos la participación de niñas.

Actualmente los pleitos motivados por alguna diferencia entre los jóvenes no quedan únicamente en no hablarse, sino que van más allá de las palabras ofensivas, de las groserías que se expresan.

Ya no es una discusión donde salía a relucir la consigna “te espero a la salida” y se peleaban, no, ahora los pleitos se arreglan-si se puede llamar así a lo que hacen-dándose de golpes cada vez con más fuerza y coraje.

¿Qué está sucediendo en los hogares? ¿Qué está sucediendo en los centros escolares? ¿Por qué tanta agresividad en los niños, en los jóvenes? ¿Qué pasa en la sociedad?

Simpatías, antipatías, animadversión siempre ha existido. Para eso existe el razonamiento y el análisis, algo que lamentablemente pareciera que no se pone en práctica hoy en día.

Por el contrario, los niños y jóvenes están creciendo en ambientes contaminados por la violencia cada vez más peligrosa.

Basta ver los videos donde niñas, adolecentes se enfrascan en una confrontación verbal donde una reta a la otra. Lo preocupante es que una de ellas sostiene un arma blanca en su mano. Compañeras de escuela lanzan consignas a una y a otra para que se golpeen. El vocabulario utilizado por esas menores es verdaderamente repugnante.

¿Así se expresan los niños de ahora? ¡Qué vergüenza para los padres, para los maestros y para la sociedad!

Sí, estimado lector, es verdaderamente preocupante lo que está sucediendo a nuestros niños y jóvenes. ¿De dónde reciben el ejemplo? ¿Dónde está ese “foco de infección” que está afectando a menores de edad?

Creo que está en todos lados. Pocos buenos ejemplos se ven actualmente en los cuales se puedan apoyar los jóvenes. Y como habría de haberlos si la violencia está en los discursos de pseudo políticos o pseudo líderes que promueven la confrontación; en las Cámaras de representantes; en los maestros que han dejado de ser educadores para convertirse en agitadores. Lo más triste y lamentable, se podría decir también que la violencia está en los propios hogares.

De cualquier manera y por donde sea que provenga la agresividad, el caso es que los niños y jovencitos están en constante riesgo.

Cundo se envían videos donde se exhibe el comportamiento de algunos menores, tal vez no se les da importancia que debería dárseles. Algunos padres creen que sus hijos nunca van a participar en esos actos reprobables.

En realdad, esos mensajes constituyen un llamado a cada padre de familia, a maestros, a las asociaciones de derechos humanos que tanto promovieron los derechos de los niños, mal informando a la sociedad, al atar las manos de los padres en la corrección de los hijos.

Nos preocupa tanta violencia que existe y que está atrapando igual a niños, niñas y jóvenes. No es para menos. Hoy tenemos las consecuencias de lo que se dejó de hacer en casa; haber corregido a los hijos y haberles enseñado el valor del respeto, como principio fundamental para las buenas relaciones humanas.

Como está el ambiente social queda la pregunta ¿Qué clase de ciudadanos, de profesionistas llegarán a ser quienes practican la violencia como si fuera un deporte? Es pregunta.