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Corrió como reguero de pólvora la respuesta que AMLO le dio a una periodista cuando le preguntó su opinión sobre lo que el expresidente Obama dijo que quien tiene miedo construye muros, en alusión a la insistente política Trump respecto al muro fronterizo. Al respecto AMLO se hizo el chistoso y dijo no: “lo que diga mi dedito”, y luego dio una serie de ejemplos de bateo en su juego favorito del base ball.

Las políticas del presidente Trump generan muchos dividendos electorales con la base ciudadana estadounidense comúnmente conocida como red necks, es decir, nucas rojas, en alusión a los anglosajones y caucásicos de raza banca de clases sociales de ingresos bajos que viven en ciertas áreas de Estados Unidos que le dieron el sorpresivo gane a Trump en las pasadas elecciones presidenciales.

En noviembre de 2020 habrá en los Estados Unidos elecciones presidenciales en las que Trump puede reelegirse por un segundo término, conforme su sistema constitucional presidencial, que tiene una duración de cuatro años con una reelección subsecuente. Es por ello, que Trump tiene puesta la mira en esa meta sin importarle qué clase de política pública ponga en práctica, si la misma genera un problema económico ni mucho menos si tiene implicaciones humanitarias.

Por lo anterior, el presidente de los Estados Unidos ha estado despidiendo a miembros de su gabinete y del equipo que está a cargo de la seguridad interior, así como de la administración de asuntos aduaneros y protección de sus fronteras, al entrar en conflicto con ellos por tener objetivos diferentes en su actuar.

Debemos ahora esperar un endurecimiento en las acciones gubernamentales de nuestros vecinos del Norte respecto a los temas fronterizos y migratorios que pueden causar mucho daño, no nada más a México, sino a los Estados Unidos, inclusive a Canadá.

Pero ante el escenario descrito, nuestro presidente entra en la ecuación de los “nadas”, es decir, no nada más nada de muertito sin hacer nada, sino que literalmente “batea” los temas que tengan que ver con cualquier cuestión conflictiva con los Estados Unidos, particularmente con el presidente Trump.

López Obrador, al tener una visión política anclada en el pasado, tiene una mente clara y una memoria firme de las actuaciones históricas de los Estados Unidos con los jefes de Estado latinoamericanos que han actuado en contra de los designios de la Unión Americana. AMLO vívidamente recuerda los golpes de Estado auspiciados por los regímenes de Estados Unidos, en Chile, Nicaragua, Guatemala y Panamá, así como las intervenciones en Argentina, Brasil, República Dominicana, El Salvador y muchos países más. A AMLO no se le olvida la intervención estadounidense durante la Revolución Mexicana. Es por ello que AMLO no quiere abrir un poderoso frente opositor en los Estados Unidos y está dispuesto a sacrificar y hacer o dejar de hacer lo necesario para que no suceda intervención alguna en su régimen de nuestros poderosos vecinos del Norte.

No sabemos si esta política de nuestro presidente vaya a tener éxito o si se vaya a topar con el irascible carácter de Trump. Se ha dicho que en la reciente no-anunciada extraoficial visita del yerno de Trump, Jared Kushner, a México en la que tuvo conversaciones privadas con AMLO, después de que Kushner reportó la visión de AMLO sobre la problemática fronteriza Trump no quedó satisfecho con la información recibida por su yerno, teniendo como consecuencia el estrangulamiento de la Frontera Norte.

Los mexicanos debemos de exigir franca y abiertamente a nuestro presidente que represente fuerte, de frente, con valentía y determinación a la Nación, en la protección de sus legítimos intereses en asuntos de la más importante trascendencia para todos en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y dejarse de estar “bateando” asuntos que deben de “tomarse por los cuernos” y actuar con todo apego a su mandato y al respeto de las leyes y principios sobre los cuales protestó cumplir y hacer cumplir, como el de no permitir que una nación extranjera nos regrese a extranjeros rechazados por su sistema migratorio, en lugar de expulsarlos directamente a sus países de origen, y al estar permitiendo sin orden alguno la entrada de extranjeros a México, sin darles asilo ni carácter de transmigrantes y dejar, simplemente que el pueblo de México se encargue de ellos con su gran benevolencia y sentido de la caridad que mucha gente tiene en nuestro país.

AMLO debe exigir de Trump que implemente un sistema eficiente de procesamiento aduanal y migratorio entre nuestras fronteras, en el más estricto apego al Tratado de Libre Comercio de América del Norte que aún se encuentra en vigor, independientemente de los riesgos que impliquen para el éxito de su proyecto político.