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La semana pasada, en la primera parte de esta breve reseña del desarrollo democrático de nuestro país, describimos los orígenes no-democráticos de nuestro pueblo derivado de las culturas indígenas y españolas, repasando el desarrollo de nuestra incipiente democracia durante la independencia, la guerra de reforma y la intervención francesa, el porfiriato, la revolución mexicana y el régimen autoritario del PRI del Siglo XX, para finalmente concluir con el desarrollo de nuestras instituciones democráticas que nos trajeron al gobierno de Fox. En esta entrega veremos lo que se le ha llamado el período de la “transición democrática”.

Antes del gobierno de Fox, claramente se probó que el recientemente creado Instituto Federal Electoral, como organismo constitucionalmente autónomo separado del Ejecutivo Federal, rindió auténticos frutos. Primero en 1997, cuando en las elecciones federales de medio tiempo, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, el PRI pierde por primera vez su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, para luego darse su mayor logro, que fue el permitir que el pueblo rompiera dicho dominio priísta en el año 2000 con el triunfo de Fox en la presidencia de la República y hacer perder al PRI también su mayoría absoluta en la Cámara de Senadores.

Así, al inicio del Siglo XXI, entramos con nuevas reglas en el juego político en el país, estrenando un verdadero cambio de régimen al perder el PRI su dominio político total que tenía en México. En efecto, una gran transformación, que ahora AMLO pretende ignorar, aunque es claramente beneficiario de ella, cuando en 1997 por primera vez su anterior partido el Partido de la Revolución Democrática (“PRD”), gana con Cuauhtémoc Cárdenas las elecciones de Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para que luego se refrendara el triunfo de dicho partido en el D.F., en el año 2000, con López Obrador como Jefe de Gobierno.

En 2006, en una reñida elección, se refrenda el triunfo del PAN en la Presidencia de la República con Felipe Calderón, no sin antes haberse enfrentado a la furia de AMLO que inventó un fraude electoral aduciendo la intervención de Fox en la elección, ayudado por el Consejo Coordinador Empresarial, generando un ambiente de temor en el electorado de lo que pasaría de ganar AMLO la elección, ayudado por el PAN que sacó la frase de campaña de que AMLO era “un peligro para México.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al no poderse comprobar fraude alguno cometido en las urnas, declaró que Fox había “puesto en peligro” la elección, saliéndose de su función de juzgar conforme a derecho, haciendo declaraciones eminentemente políticas no sustentadas en ninguna disposición legal, que dieron pie a una movilización promovida por AMLO que bloqueó el Paseo de la Reforma durante 47 días, exigiendo que se abrieran la totalidad de las urnas y se recontaran todos los votos, cuando no había ninguna evidencia de manipulación de los votos en las urnas.

En diciembre de 2006, después de una tortuosa toma de protesta de Felipe Calderón como presidente de la República, empezó con su gobierno, queriendo legitimarse popularmente combatiendo frontalmente al crimen organizado mediante el uso del ejército, sin ninguna planeación previa,

El gobierno de Calderón tuvo muchos momentos difíciles, ya que, aunado a la crisis financiera internacional de 2009 que hizo caer fuertemente a la economía del país, perdiéndose innumerables empleos, tuvo que resolver con grandes dificultades el desorden creado al dispersarse las fuerzas del crimen organizado cuando se aplicó la estrategia de descabezar a los grandes capos del narco.

Aunque el Gobierno de Calderón, después de muchos esfuerzos de inteligencia, logística y estableció el Sistema Nacional de Seguridad Pública en el año 2009, hizo bajar poco a poco hacia el final de su gobierno, los efectos del crimen organizado, principalmente en el Norte del país, en Tijuana y en Ciudad Juárez.

Sin embargo, Felipe Calderón se comportó dentro de su propio partido, como una especie de “Jefe Máximo”, acabando con la democracia interna del PAN, forzando la dimisión de Manuel Espino como Presidente del PAN, deteriorándose grandemente la imagen de su partido, en donde hubo gobiernos no tan limpios como mucha gente esperaba.

Todo lo anterior hizo que se diera la oportunidad del regreso del PRI al poder con la falsa promesa del que “ellos sí saben gobernar”, y situaciones tan burdas como que “el PRI roba, pero también te deja robar”, desarrollando una campaña de telenovela, viniéndose el triunfo de Peña Nieto, que en seis años acabó con el país en mares de corrupción sin control, a pesar de haber realizado las famosas Reformas Estructurales que en 12 años le negó el PRI a los gobiernos panistas.

En mi tercera y última entrega analizaremos lo que se avecina con el gobierno de AMLO.