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En México no hay empleo para los profesionistas, para quienes egresaron de una carrera a la que dedicaron de cuatro a seis años de su vida. Las empresas se disputan la mano de obra del operario, pero la de un profesionista ni pensarlo, para él los espacios están limitados o de plano no los hay.

Anualmente egresan cientos de miles de profesionistas de diversas carreras y son muy pocos los que llegan al mercado laboral.

Incluyendo a los técnicos y técnicos superiores universitarios, son miles los individuos los que cada año buscan conseguir una posición laboral. De esta manera, profesionistas diversos, así como médicos generales y enfermeras, corren cada año una maratón en busca de ocupar un puesto en alguna empresa o dependencia pública federal, estatal o municipal estable y bien remunerada.

Javier lleva año y medio como practicante con responsabilidades no de un estudiante sino de un ingeniero en una compañía; su pago mensual es de 4 mil pesos y, aunque busca ser contratado, la empresa le dice que no hay plazas disponibles para formar parte de la corporación de manera formal y mejor pagada.

Una egresada de la Escuela Normal se graduó de maestra, pero trabaja de cajera. Decepcionada, dice que de qué sirvió estudiar si no hay plazas y las que se crean las venden o se las pasan de padres a hijos.

Así, el escenario laboral para los profesionistas es desalentador, pero no así para un operario. Ante esta realidad surgen preguntas como ¿Qué hacer?, ¿Cómo le hago?, ¿A dónde voy? En este momento hay cientos de miles de profesionistas, incluso con posgrados, decepcionados por no tener un lugar en el sector productivo.