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Va en silencio.

Con negociaciones aquí, acuerdos allá, reuniones más allá y al final los compromisos.

Logrados éstos, la esperanza aumenta.

Y hay mucha esperanza.

La suficiente para valorar un año de libertad, de reivindicación.

Porque pocos se acuerdan, pero mañana cumplirá un año de la mejor de las sentencias logradas en su vida, merced al juez Miguel Ángel Aguilar López, del Primer Tribunal Unitario Penal en la Ciudad de México.

Él la absolvió de cuanto la había acusado la PGR de Jesús Murillo Karam, por consigna, quién lo duda, cuando el 26 de febrero de 2013 se dirigía a Guadalajara.

¿A qué, previa cena con el entonces gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle?

A organizar la resistencia del SNTE a la reforma educativa de Enrique Peña Nieto, para lo cual había convocado a un Congreso en la capital tapatía.

No la dejaron llegar, ya se sabe, y en el desconcierto el SNTE se apegó a los dictados presidenciales y designó presidente a Juan Díaz de la Torre, y así amarró la incondicionalidad del gremio.

PARTIDO SÍ… ¿Y EL SNTE?

Desde su liberación mostró activismo.

Tenía la venia de su aliado electoral, Andrés Manuel López Obrador, a cuya disposición puso su familia, su influencia y su estructura para debilitar electoralmente al sindicalismo institucional.

Iba bien.

Sus cercanos esperaban una gran celebración de cumpleaños el 6 de febrero, y no faltó quien le propusiera una demostración de fuerza el 26, aniversario de su aprehensión en Toluca.

Hubo mensajes para exigirle mesura.

Las dos fechas pasaron desapercibidas mediáticamente.

Pero no ha parado.

Tiene operadores como su yerno Fernando González y su nieto René Fujiwara, quienes continúan con la conformación de las redes base de su futuro partido político-electoral.

Y ahí va.

Ya vienen las asambleas con las cuales demostrará fuerza, arraigo y, aunque lo duden, futuro.

También se acercan ocho congresos magisteriales donde se elegirán dirigentes seccionales y ella quiere estar presente con sus corrientes para avanzar en la recuperación del SNTE.

Un reto porque por ahora hay una alianza de trato y respeto mutuo entre Andrés Manuel López y el secretario Esteban Moctezuma con el líder gremial Alfonso Cepeda, quien se estrenará en elecciones democráticas.

NEGOCIACIONES PRIISTAS

Al margen de la campaña se dan encuentros entre priistas.

El propósito es evitar heridas profundas porque luego no se podrían sanar y causaría escisiones mayores a las deserciones logradas durante los pasados años, cuando se marginó a la militancia.

Así como la fórmula encabezada por Ulises Ruiz se acercó a la de Ivonne Ortega y ahora juntan sus estructuras para evitar imposiciones y fraude, también hay negociadores entre distintos grupos.

Si hay avances, podrían aparecer cuadros tradicionales del tricolor en torno a alguno de los candidatos, Alejandro Moreno Alito, Lorena Piñón e Ivonne Ortega.

La alianza de las dos candidatas, Piñón y Ortega, podría servir para montar un aparato de vigilancia muy útil a la credibilidad del proceso y a la democracia del país.

Pero también los diálogos múltiples ayudarán a evitar fracturas y, sobre todo, reconocer el triunfo del ganador con un acto de unidad y sin impugnaciones posteriores.

En ésas están.