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Recientemente leí una teoría que me pareció muy interesante ante lo cambiante que ha estado el estado de cosas en la economía mundial a partir del advenimiento del resquebrajamiento de estructuras políticas, derivadas de los populismos resultantes del advenimiento de novedosos sistemas de comunicación e interacciones sociales provenientes de las aplicaciones cibernéticas en las llamadas redes sociales.

El autor de dicha teoría es Michael O’Sullivan, que expresa en su libro titulado “The Leveling: What’s Next After Globalization”. En su libro, plantea que el mundo globalizado, como lo hemos entendido, llega a su fin. Que la apertura global del comercio internacional se convertirá vertiginosamente en un mundo segmentado en lo que él llama núcleos multipolares, que son centros de influencia económica y política, divididos en los “levelers”, que son países que pugnan por las libertades.

Este término, que pudiéramos traducir como “niveladores”, deriva de un grupo político inglés del Siglo XVII, que se enfrascó en discusiones sobre las libertades del ciudadano, generando una especie de acuerdo ciudadano sobre sus deseos frente al poder, por ejemplo, introduciendo por primera vez plazos para detentar puestos públicos y límites al endeudamiento, antecedente de nuestro moderno sistema democrático.

Los levelers se enfrentaron al poder del dictador Oliverio Cromwell, habiendo fracasado su movimiento ante el poder militar de Cromwell y de los grupos de dominantes de su época. De ahí, el autor emula la reciente creación de los nuevos movimientos libertarios de nuevos partidos políticos que han crecido ante la oportunidad que las redes sociales les han brindado.

Este estado de cosas ha venido creando la tendencia de tener sociedades que exigen gobiernos transparentes y abiertos, y otras que se conforman con tener gobiernos autoritarios pero eficientes. Así el autor clasifica al mundo, dividido entre sociedades y gobiernos levelers y las que denomina como Leviatan, que están dentro del polo que no considera las libertades ni los derechos individuales sino la eficiencia que genera crecimiento y bienestar.

Así, pudiéramos determinar tres principales núcleos, el primero, en donde predominará el bloque de Norteamérica, y es probable que eventualmente de todo el continente, el segundo, el de la Unión Europea. Estos dos primeros núcleos estarían clasificados dentro de la categoría de levelers, aunque haya tendencias autoritarias dentro de los mismos.

Por último, tendríamos el bloque o polo Chino, que que es probable que se una con el de Europa para hacer un gran continente Euroasiático, a pesar de su visión ideológicamente opuesta, porque China, con su gran poderío económico y su libertad de acción libre de las ataduras que genera la democracia, está llevando a cabo gigantescas inversiones en infraestructura para ligar al gran continente formado por los bloques terrenos de Así y Europa, recreando las famosas rutas de la seda y las especies que existieron hasta que los musulmanes impidieron su acceso, para luego agregar inclusive al África.

Con esta visión, inversiones chinas construyeron un ferrocarril de carga, que conecta a Bejín hasta Madrid, con planes de expandirlo hasta África, para aprovechar sus vastos recursos naturales y abundancia de mano de obra, para convertirla en la gran fabrica de este nuevo polo mundial.

La combinación de la nueva era del conocimiento de alta tecnología con la formación de los polos o bloques de desarrollo que se están conformando, va a hacer casi imposible que México se sustraiga de estas tendencias mundiales, los Estados Unidos no podrán permanecer competitivos ni autosuficientes sin la participación de México en el bloque de Norteamérica.

El gobierno de AMLO debe de tener la noción de que no podemos sustraernos de estas tendencias mundiales y es su responsabilidad comprenderlas para aprovecharnos de ellas. Aprovechémoslo.