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Es un juego y simulan jugarlo bien.

Por todo el país los llamados superdelegados del gobierno federal hacen un trabajo más allá de lo presupuestario y político.

Sin excepción, y ahí tienen de prueba a Manuel Espino en Durango, trabajan para ser candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Lo decidirán con el calendario electoral:

Unos se registrarán para ser diputados federales en 2021 y de esa manera hacer campaña para posicionarse políticamente en sus estados.

Otros ya andan en cruzada para las elecciones intermedias del sexenio porque los momios les vaticinan victorias y triunfos para Morena.

Cada entidad tiene sus condiciones específicas, como Jalisco, donde Carlos Lomelí está puestísimo para recuperar posiciones políticas.

Poco importan las protestas de la sociedad civil, la cual desenmascaró sus negocios con medicinas e instrumental médico y se vio obligado a renunciar… para pronto regresar.

Eso sí, con un jugoso contrato antes de retirarse de la autodenominada cuarta transformación superior a los 350 millones de pesos.

Cuánto parecido con aquella máxima de Benito Juárez: a los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, justicia a ciegas.

ESCUCHEN A GARCÍA HERNÁNDEZ

Hoy el tema se actualiza en la elección de Morena.

Según Alejandro Rojas Diaz-Durán, la encuesta para nuevo dirigente está dedicada a Bertha Luján por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador.

Según Bertha Luján, su contrincante Yeidckol Polevnsky utiliza el aparato para repetir como dirigente de ese proyecto de partido.

Y según Yeidckol Polevnsky, desde la presidencia del Consejo Nacional, Bertha Luján manipuló el padrón para beneficiarse en la fallida elección abierta.

Lejos de ese pleito de mujeres, Mario Delgado hace su campaña y espera un sondeo limpio para encaramarse en Morena.

-Yo no me voy a mezclar en esa lucha. Que ellas aclaren –me dijo cuando lo consulté.

Pero más allá de ese pleito Luján-Polevnsky, hay un actor conspicuo cuya acción marca tendencias y decidirá la elección: Gabriel García Hernández, a cargo de todos los superdelegados y de los programas sociales.

Y él, sepámoslo, no quiere a Bertha Luján y menos a Yeidckol Polevnsky, quien lo ha denunciado.

Dato conocido porque ellas mismas se han encargado de desprestigiar al García Hernández marras, mientras los gobernadores se desgañitan con falsas promesas de neutralidad.

Y si alguien lo duda, lea las amenazas del chiapaneco Rutilio Escandón de despedir a quienes intervengan en la elección interna, mientras él sólo espera la voz del amo.

Y el amo, salvo sorpresa de escándalo, no marcará a ninguna de las dos mujeres en pugna.

LOS ESCÁNDALOS DE POLEVNSKY

A Yeidckol Polevnsky le espera un futuro aciago.

Su desprestigio es mayúsculo por beneficiarse de la condonación de impuestos del neoliberalismo condenado por su jefe y amigo Andrés Manuel López Obrador.

Pero su pasado la condena mucho más.

En campaña, fueron noticia nacional sus viajes en aviones privados justo cuando ya saben quién se promovía como enemigo de los vuelos particulares.

Pues bien, está por difundirse de quién era esa aeronave y a cambio de qué le fue concedido durante meses para viajar de norte a sur y de este a oeste.

Es un empresario de Chihuahua desesperado ahora porque ella no le consigue los contratos prometidos.