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Lo que sucedió en las pasadas elecciones, muchos mexicanos se fueron con “la finta” y siguieron lo que tanto repudian y critican: ir de borregos.

La difusión que se hizo en contra de otros partidos políticos y sus candidatos, no era la correcta, pero si redituaba votos a favor de alguien a costas del deterioro de la figura presidencial.

Por eso se dijo insistentemente que la sucesión estaba “pactada” solo que el arreglo no se ha dado como seguramente estaba establecido.

Cuando platico con la gente de diferentes lugares que visito. A querer o no, sale a relucir el tema del gobierno y la verdad no veo por ningún lado que una abrumadora mayoría esté satisfecha del comportamiento de los políticos que hoy se ufanan de pertenecer a la 4ª. Trasformación.

Las mañaneras ¿Qué nos ofrecen? Más de lo mismo, todos los días la palabra “corrupción” no se aleja del discurso. Hay que enfatizar la palabra para que se le grabe al pueblo y vea que se está cumpliendo.

Lo que no se le dice a ese pueblo “sabio” es que la corrupción no significa llevarse los recursos del pueblo nada más, sino participar de algún modo a que eso suceda. No se trata de repudiar a un político que no pertenece al grupo o movimiento en el poder, por una sencilla razón: no todos los buenos están de un lado y los malos de otro.

Es algo que no hemos entendido. Lo estamos observando en las Cámaras. El hecho de ostentar una curul no significa que todo lo sepan, que todo lo que aprueban es lo correcto para el país.

Se pidió el voto para que se tuviera mayoría en Congreso y Senado y están haciendo lo que les viene en gana, no precisamente lo correcto. Como si fuera poco se atreven algunos legisladores a comportarse como viles patanes, utilizando la tribuna para insultar y amenazar.

¿Puede alguien sentirse orgulloso de haber votado por individuos ignorantes y cobardes? No lo creo.

Por eso existe ya mucha decepción en cuanto a las actitudes y comportamientos de algunos pseudo políticos.

Me extraña en verdad el nivel de aceptación en las encuestas cuando la realidad muestra otra cara. La de la decepción.

Lo que más me molesta de todo es que, aunque ya pasaron las elecciones y ganó abrumadoramente un movimiento, continúe con la misma consigna: la de acabar con todos los que no pertenezcan o comulguen con sus ideas políticas.

Muy mal, de verdad. Lo que se está viendo es que llegaron muchos con un gran resentimiento y atacan solo por eso, no por convicción, no porque realmente amen y deseen lo mejor para el país.

Qué decepción ver a quienes pertenecieron y se beneficiaron en un partido político, atacarlo. ¿Se debe creer en ellos? ¿Acaso no son convenencieros? Además de traidores a sus principios.

Todos los días hay asaltos, robos, secuestros, asesinatos. El país ¿en manos de quiénes está? ¿Qué autoridad o gobierno ponen orden? ¿Qué arreglos hay en lo obscurito?

No cabe duda que se necesita mucho valor, amor al país para sacarlo adelante y recuperar la tranquilidad que se ha perdido.