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Tras señalar que el Poder Legislativo no tiene ya más herramientas que otorgar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador para que cumpla con su obligación de garantizar la paz y la seguridad del país, el diputado del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, Antonio Ortega Martínez advirtió que, a un año de ajustes en leyes, políticas y presupuestos, el Ejecutivo está obligado a rectificar e iniciar una nueva etapa en la lucha contra la delincuencia y la impunidad para devolver la tranquilidad al pueblo de México.

“El presidente tiene que entender que así como la terca realidad se impuso en la economía y el país dejó de crecer, está estancado; ahora debe escuchar y aterrizar esa experiencia al tema de la inseguridad”, sostuvo.

El también integrante de los comités de Ética y de Decanos de la actual legislatura subrayó que la manera de cambiar la estrategia, tiene que ver con establecer la cooperación que sea necesaria con las agencias que igual combaten el narcotráfico desde los Estados Unidos sin que ello lesione la soberanía ni ponga al país a disposición de las pretensiones del Presidente Donald Trump.

“El anuncio del Presidente Trump, en el sentido de intervenir de una manera decidida en México (a raíz del asesinato de integrantes de la familia Le Barón, en Chihuahua), debe hacernos reconocer que en el mundo existe la idea de que el Estado Mexicano es incapaz de resistir y vencer al narcotráfico, que hay impunidad, que el gobierno no castiga los delitos y que la estrategia diseñada –y en la que se están invirtiendo miles de millones de pesos así como decenas de miles de soldados- está resultando fallida”, aseveró.

Las frases de que “no habrá una guerra”, de que “no será la violencia”, de que serán “abrazos y no balazos”, de que serán “becarios y no sicarios”, configuran la percepción de que no se quiere enfrentar con claridad a la delincuencia organizada, y el problema parte de una idea equivocada: El Presidente cree que atacando la pobreza y la desigualdad con becas y programas, con la distribución de dinero, se va a reducir la cantidad de jóvenes involucrados en las drogas.

No obstante -indicó- mientras López Obrador no entienda que la causa fundamental estriba en que el negocio en los Estados Unidos con la creciente demanda de drogas, es el más floreciente (y que da –incluso- para superar los presupuestos que el Estado mexicano destina a los jóvenes con los programas sociales), se puede concluir que esos millones de personas involucradas en actos delictivos, no van a corregir; y en la medida en que no baje la demanda de drogas en el país vecino, México seguirá siendo víctima de este conflicto porque somos paso y, en muchos casos, productores de algunas de las drogas, recalcó.

Ortega Martínez aseveró por ello que, en la medida en que no haya una rectificación en la estrategia, y el reconocimiento de qué origina el problema, esto seguirá creciendo y pondrá en serias dudas no solo el desarrollo, sino la viabilidad del país y, por lo tanto, el sacrificio de la mayoría de los mexicanos.

“Los estudios, las encuestas, los medios recogen a diario que el rencor social, la impotencia frente a los temas de la seguridad, es creciente y –desde luego- el destinatario principal es el gobierno y todas las autoridades involucradas”.

“En la Cámara de Diputados pensamos que ya es innecesaria una nueva revisión de la legislación para coadyuvar en el problema de la inseguridad porque lo que se requiere son acciones ejecutivas. Lo que se está reclamando es el ejercicio de la autoridad, y el Presidente López Obrador tiene que entender que hay que rectificar la estrategia, por sentido común, por lo que está sucediendo.

La Cámara de Diputados –añadió Antonio Ortega- ha hecho lo necesario, se adecuaron las leyes, se creó la Guardia Nacional, se dieron los presupuestos (exageradísimos) para confrontar el tema; se sacrificó a estados y municipios, y podemos concluir que ya se dieron todas las herramientas e instrumentos al Ejecutivo durante un año.

Si bien es cierto –dijo- el tema del narcotráfico no se puede resolver de la noche a la mañana en la medida en que no termine el consumo en los Estados Unidos, México sí pueden resolver -en el corto plazo- los asaltos en transporte público; la derivación de bandas que cobran ‘derecho de piso’ a tortillerías, a tianguistas, a establecimientos de mediano tamaño. Eso se puede resolver sin la intervención de los norteamericanos, sobre la base de que el gobierno dedique una estrategia, fuerzas y recursos.

“Resulta indispensable financiar de manera suficiente a estados y municipios para profesionalizar a sus policías y equiparlas, construir bases más sólidas para enfrentar a la delincuencia organizada”, recalcó.

Al finalizar, el diputado federal enfatizó que las últimas encuestas, los estudios, y la opinión pública acompañan al clamor nacional de que la delincuencia y la violencia se están convirtiendo –quizás- en el obstáculo fundamental del desarrollo y del bienestar del país y los mexicanos, por ello la rectificación es importante.

“Así como la terca realidad se impuso en la economía y el Presidente ha dado algunas señales de que escucha consejos para evitar más daños en ella, así también debe atender las recomendaciones que se hacen en el sentido de que se tiene que combatir a la delincuencia con la fuerza del Estado y dar señales claras de que no habrá impunidad, de que el interés principal es la seguridad de los ciudadanos”, concluyó.