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NÚMERO CERO/ EXCELSIOR

El gobierno de López Obrador recibió de Navidad dos bálsamos para los mayores males que lo aquejan, economía e inseguridad, con el acuerdo del T-MEC y la detención de Genaro García Luna en EU acusado de conspirar con el Cártel de Sinaloa. El cierre del tratado comercial es un alivio para una economía recesiva. La caída del antiguo zar antinarco, la confirmación del diagnóstico sobre la corrupción en la guerra contra el crimen de los gobiernos anteriores.

Y, paradójicamente, como daño colateral que se decía entonces a las víctimas inesperadas, el derribo a la imagen política de uno de sus principales opositores, Calderón, como máximo referente de esa estrategia con su “súper policía”.

Para subrayar las líneas de su gobierno, aprovechando la ayuda ajena, el Presidente no dudó en explicar la investigación al exsecretario de Seguridad Pública de Calderón como epitafio de la guerra contra las drogas. Y más amplio, como la “derrota del régimen autoritario y corrupto” como principal narrativa de su gobierno. En contraposición, la celebración del T-MEC no estuvo acompañada del reconocimiento de la herencia del pasado del gobierno de Salinas de Gortari, aquel “innombrable neoliberal” al que deja en el panteón del olvido con su TLCAN. En efecto, dos varas distintas para medir el pasado, según la conveniencia política del momento.

La coyuntura es ocasión propicia para revolverse contra la falta de resultados de crecimiento y de la pacificación del país, no obstante que las consecuencias del caso García Luna para la Justicia y del T-MEC son de largo plazo: el primero muestra que la Justicia está desfondada y lo segundo, el cambio de reglas proteccionistas en la relación con EU con herramientas para sancionar los estándares mexicanos con amenazas comerciales. México ingresa de lleno en el bloque de América del Norte con un T-MEC diseñado para la guerra comercial con otras regiones y quizá por eso Trump lo califica como “el mejor y más importante” nunca antes logrado por EU. En el corto plazo, servirá para dar un impulso a la economía ante nuevos pronósticos negativos para 2020, pero las concesiones al libre comercio administrado de Trump también nos colocan en un bando de la guerra comercial con China.

Los regalos navideños para López Obrador, y también hay que decirlo, para el país, vienen de fuera, de una región con divisa ajena, pero que cada vez más podrán intervenir en el país. El nuevo acuerdo, por ejemplo, abre la puerta a monitoreo y sanciones al cumplimiento de la reforma laboral, mientras que la detención de García Luna desnuda la precariedad de la Justicia para investigar nexos de autoridades con el narco, aunque el presidente sólo la destaque como ejemplo de la corrupción neoliberal.

Las acusaciones contra García Luna por sus presuntos vínculos con El Chapo Guzmán se suceden desde hace más de una década, incluso Gertz Manero presentó denuncias en su contra desde 2001, pero desde que llegó a la FGR no ha hecho nada para investigarlo. Ahora que lo reclama un tribunal de NY, la fiscalía reactiva sus pesquisas y anuncia que reclamará su extradición, en una conducta similar a la de gobiernos anteriores. No sólo El Chapo Guzmán escapó de la Justicia mexicana y fue juzgado en el mismo tribunal que espera a García Luna, también  Jesús El Rey Zambada (testigo del caso) o el fiscal de Nayarit, Edgar Veytia, condenado en EU a 20 años de prisión por conspiración internacional para distribuir droga. ¿Dónde están las auditorías a fiscales, jueces y mandos policiacos en el país? ¿Qué ha hecho la FGR con el control de los ministerios públicos?

Los regalos también traen facturas. En el caso de T-MEC, una mayor injerencia en asuntos internos para supervisar los estándares laborales, medioambientales y comercio con otras regiones. Del lado de la seguridad, la apertura de una “caja de sorpresas” porque –como dijo Durazo– demuestra la protección oficial de los cárteles para que actúen con impunidad. ¿Qué hará López Obrador con otras autoridades señaladas también de conspirar con el crimen, limpiar fiscalías y policías, y evitar la cobertura oficial a éste en los años sangrientos que siguen corriendo?