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El proyecto está en marcha.

Las universidades pública deben ser voz del Gobierno e impulsar uno o varios de sus programas.

A cambio de ello recibirán dinero.

Demos cuenta de la historia:

En noviembre el subsecretario de Educación Superior,Luciano Concheiro, convocó a los rectores de las instituciones oficiales del país
La primera, ya lo sabemos, es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) del recién electo Enrique Graue y en quien muchos ven la principal voz del sector.

Pero hay otras muy importantes.

Por citar algunas:

La histórica Universidad de Guadalajara (UdG) de Ricardo Villarreal Lomelí, la principal de occidente y punta de avanzada en una sociedad conservadora.

La Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) de Rogelio Garza.

Y ni qué decir de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) de José Alfonso Esparza.

Pero dejemos la lista.

Todos fueron convocados y acudieron cuantos pudieron, digamos una veintena, aunque había más de 200 asistentes entre rectores, directores, asesores, funcionarios públicos, etcétera.

CLUBES EN TODOS LADOS

La cita fue el 25 de noviembre.

Sede: la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en la Ciudad de México.

El secretario general de ese organismo, Jaime Valls Esponda, respaldó la convocatoria y sin duda algunos llegaron con la idea de esperar buenas noticias.

La principal: incremento en el presupuesto para el 2020.

Pero no.

El invitado y orador único era el vocero presidencial Jesús Ramírez y la convocatoria fue para impulsar con un largo discurso y vehemente exhortó la cultura de la paz.

Les dijo que las universidades, por su condición académica y formadora de cuadros futuros, son la cuna para generar la cultura de la paz.
Los conminó a hacer clubes en todos los centros de enseñanza superior –se supone institutos, facultades, escuelas, etcétera- para difundir esta idea en todo el país.

-Habrá recursos para ello –les repitió.

Los rectores escucharon con atención y algunos hicieron discretas preguntas sobre cómo se ideó la propuesta y podrían incorporarse a ese proyecto.

Hasta ahí el tema… por ahora.

Y DÓNDE LA AUTONOMÍA

1.- Pero el enviado presidencial no fue recibido con gran eco.

Los rectores –y vaya si hay independientes como la Universidad Veracruzana (UV), la Autónoma de Guerrero (UAG), la Benemérita Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO)- se expresaron en doble vía.

Los menos reflexivos preguntaban cómo se pretende imponer un proyecto gubernamental a las universidades, similar al trasplantado para las iglesias evangélicas.

Algunos cuestionaron si el dinero prometido es para ser usado.

Los más pidieron esperar un proyecto para saber cuál es la ruta posible y cómo pueden sus instituciones cooperar a la pacificación del país, dada la ineficiencia de las instituciones de seguridad y justicia tanto antes como ahora.

Y otros de plano pidieron respetar la autonomía de las universidades porque serían el último reducto donde entraría la dogmatización de un Gobierno hoy cargado a la derecha y para colmo derecha religiosa.

Pero les caló.

Y 2.- una vez más nos ha alcanzado el año.

A todos los lectores de 24 Horas y Teléfono Rojo les deseamos el sentido cristiano de la Navidad y el inicio de un 2020 menos atropellado al que vemos su final.