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Han perdido todos los pulsos.

Uno a uno, lentamente.

A veces con protestas, otras con amagos de rebelión, la mayoría sin meter las manos.

No tiene caso hablar de las elecciones.

En aquel tiempo la avalancha los arrasó y fue su primer derrota formal.

Fue su fracaso porque hoy no habría gobernadores del Morena si no hubiesen perdido PAN, PRD y Verde en hipócrita alianza con el PRI en Chiapas.

Los únicos estados rescatados por el panismo fueron Guanajuato con Diego Sinhue y Puebla con Martha Erika Alonso, hoy sabemos a qué precio.

No han podido recuperarse.

A aquella humillación siguió la designación de superdelegados para proyectar candidatos de Morena y hacer contrapeso a los poderes locales constitucionales.

De esos virreyes es la administración de recursos federales, pero sobre todo de vigilar gobernadores para controlarlos políticamente y reportar sus andanzas.

Resultado: sobre ellos se ha cargado la culpa de la inseguridad imperante y creciente en prácticamente todo el territorio nacional.

REGAÑO EN PALACIO

No tienen pronósticos de victoria.

La lucha en curso es por evitar la desaparición del Seguro Popular para sustituirlo, a tientas y a locas, con el Insabi.

Abiertamente opositores son los panistas, como sintetiza el guanajuatense Diego Sinhue:

-Hicieron una reforma al vapor.

No reconocen a María del Rosario Piedra Ibarra en la CNDH, pero tampoco quieren el Insabi.

Se ha sumado el jalisciense Enrique Alfaro con un argumento claro:

-Es centralista, absurdo y sin claridad en sus definiciones… Hemos decidido no caminar esa ruta, que nos parece condenada al fracaso…

Ese fracaso ya lo sufren millones de mexicanos necesitados de servicio médico y medicamentos, pero sin atención en lo que va del año.

En lugar de habilitar instalaciones, surtir fármacos y multiplicar el personal médico y paramédico, se ha programado una reunión para mañana.

De ella los gobernadores saldrán regañados y conminados a firmar su reconocimiento al Instituto de un hombre sin experiencia en el sector salud.

Es Juan Antonio Ferrer.

PERSECUCIONES JAROCHAS

1.- Las persecución de molinos de viento del pasado se da en todos lados.

Lo vemos a escala nacional y también, como en Veracruz, no cesa el hostigamiento contra quienes no son afines.

Los diputados se prestaron a quitar del camino de Cuitláhuac García al fiscal Jorge Winckler, para el cual han predestinado juicio político y cárcel.

Tienen todo el aparato judicial para lograrlo, pero quien vio venir el acoso y no dio esa oportunidad al gobernador fue Edel Álvarez Peña.

El político de Coatzacoalcos terminó su trienio como presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado y decidió no buscar la reelección.

Él sabrá por qué, pero tenía derecho y gozaba de simpatías de sus compañeros para permanecer hasta 2022.

A costa de persecuciones, claro.

Y 2.- los registros nacionales de turismo hablan bien de Tamaulipas, pese a focos de inseguridad.

Durante el año pasado la afluencia creció 16%, para alcanzar nueve millones de viajeros nacionales y extranjeros.

Eso significa, en dicho del gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, el gasto de 16 mil millones de pesos en beneficio del desarrollo de la entidad.