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Por ser oriundo de esa ciudad, no puedo dejar de comentar la reciente visita realizada por el presidente a Ciudad Juárez. Como siempre que ocurre una visita presidencial, las expectativas fueron amplias. Hubo la consabida rueda de prensa, la reunión del Sistema Nacional de Seguridad, un encuentro con empresarios de la industria maquiladora de exportación y, finalmente, un encuentro masivo con gentes beneficiarias de sus programas sociales.

Nada nuevo ni ningún anuncio especial se dio. Fue como una especie de acto de campaña. Todo va requetebién, muchas alusiones a nuestra ciudad como símbolo del refugio de la República con Benito Juárez.

Sin embargo, debo destacar lo que vi que se diera “entrelineas”. En primer lugar, sendas advertencias de que el programa IMMEX da prerrogativas que se pierden si se incumple con los requisitos del mismo. Me pareció esto de mal gusto, ante la presencia de los directivos nacionales y locales del INDEX en la ciudad más importante en el país en la industria exportadora, con el mayor nivel de exportaciones por ciudad y mayor grado de seriedad en sus empresas.

Otra situación que me llamó la atención, fue sendas advertencias de que el país se tenía que nivelar en inversión manufacturera, que empresas como la que visitó (BRP, empresa canadiense, que manufactura vehículos recreativos) deberían de estar localizadas en el Sur-Sureste, con total desconocimiento de la logística que implica trasladar estos vehículos a los mercados internacionales, que implica que cruzando la frontera hacia El Paso, Texas, quedan los productos automáticamente conectados con la red logística más avanzada del mundo.

Se hizo alarde del proceso de aprobación del T-MEC en EE.UU., desconociendo que sus términos son más desfavorables para México que los del TLCAN que tanto criticó el presidente.

Respecto a esa nivelación hablo de nueva cuenta del concepto las “cortinas para el desarrollo”, mencionando los proyectos de Santa Lucía, el Tren Maya y el corredor transístmico, sin dejar a un lado a la industria maquiladora como otra cortina.

Respecto a estas cortinas, en realidad la única que puede representar una buena oportunidad para el desarrollo de la región del Istmo es la del corredor en ese lugar, que podría convertir a México en un Hub logístico que pudiera competir con el Canal de Panamá y desarrollar industrialmente esa región, con todos los asegunes que representan las altas concentraciones de pueblos indígenas que lo que les interesa es que los dejen en paz, a pesar de su miseria.

AMLO, en su rueda de prensa destacó la creación de un Centro de Inteligencia en Ciudad Juárez, cosa que no es novedosa, ya que el presidente Calderón lo estableció con grandes éxitos y resultados, para que llegado Peña Nieto al gobierno lo desmantelara.

También hizo alusión a que los servicios que brindará el INSABI eran por ley gratuitos, pero que los operadores del mismo los estaban boicoteando cobrando ilegalmente cuotas, como si su implementación adecuada no fuera de su responsabilidad.

La gran decepción es que no anunció nada de la famosa Zona Libre, que no fue más que una fantasía en la cabeza del presidente. No dijo nada de simplificar los procedimientos para que el ISR se cobre al 20% y el IVA al 8%, haciendo caso omiso de que las maquiladoras no gozan ni siquiera del beneficio de la exención del IVA en las importaciones temporales (que, aunque decepcionantemente los directivos de las maquiladoras no hicieron hincapié en esa necesidad, que a mi forma de ver complica la operación de dichas empresas).

En conclusión: esta visita fue gris, AMLO nos vino a dar a los juarenses únicamente shampoo de cariño retórico. Dejando el presidente a un lado lo que convertiría a las Fronteras del Norte de México como el Hong Kong de Norteamérica, creando una auténtica Zona Libre para el comercio, para los servicios y para la manufactura, aprovechándonos de nuestra vecindad con EE.UU.