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Con tristeza se observa que quien llega al poder, como si fuera una regla no escrita, se olvida de promesas hechas en campaña, la primera y muy importante, la de gobernar para todos los ciudadanos. Gobernar, no es hacerlo para un partido político ni para un sector de la sociedad, sino para todo un pueblo necesitado, urgido de confianza.

Sabemos perfectamente que unas son las promesas y otras las verdaderas intenciones de quien asume un cargo por encomienda, más que por mérito, conocimiento y capacidad. Peor aún, cuando alguien llega con un gran resentimiento que se traduce en odio, aunque lo niegue.

Lamentable ser testigo que un individuo que ostenta el más alto rango de su país, a quien se le confía la dirección, el gobierno de la Nación se atreva a polarizar a los ciudadanos, a descalificar a quien no piensa como él y repudia a las instituciones.

Urge que alguien explique qué está pasando en México y hacia dónde vamos.

En cuestión de migración. El año pasado se observó la llegada de caravanas de centroamericanos a Chiapas, cuya intención era la de llegar a Estados Unidos. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, encabezó el comité de recepción. No olvidaré su rostro animado, sus brazos en alto diciéndoles a cientos, miles de personas “sí se pudo”, en señal de bienvenida.

Así vimos enfilar camiones hacia la frontera norte de México. No todo fue orden ni agradecimiento, eso lo sabemos, unos se quedaron en territorio mexicano, otros regresaron a su país de origen al no poder lograr su sueño de cruzar a Estados Unidos. Los gobernantes de países centroamericanos saben perfectamente que no es fácil el ingreso a Estados Unidos. Aún, así, están alentando de alguna manera las caravanas en lugar de frenarlas, lo que provoca problemas a un país que es amigo y eso no es justo.

Que alguien explique quién o quienes promueven esas caravanas. México, es un país de tránsito, sí, para quienes desean llegar a Estados Unidos. Eso no significa que todo el que quiera puede ingresar a la hora que desee y poner sus condiciones; menos aún, actuar con violencia. Podrán transitar con un permiso que se otorga al presentar documentos que identifiquen a quien solicita. A nadie se le debe permitir ingresar si no cumple con los requisitos solicitados por las autoridades migratorias. Menos aún, se debe tolerar la agresión a las fuerzas del orden, como recién sucedió, donde apedrearon a elementos de la Guardia Nacional. Y si se responde a la agresión dicen que son violentados sus derechos. ¿acaso nuestros policías o elementos de las diferentes corporaciones no tienen derechos?

¿Por qué miles de personas abandonan su país de origen? ¿Dónde quedaron los millones de pesos que México le prestó a Honduras para reactivar su economía? ¿No hubo acuerdos para la creación de fuentes de empleo? México tiene sus propios problemas ¿Por qué aceptar que vengan a crear más?

Se ha etiquetado como fifís y chairos a los ciudadanos. Calificativos por demás despectivos y groseros, que en nada han contribuido a buscar la armonía. Por el contrario, tenemos a un país polarizado donde la ignorancia y los pésimos modales pretenden imponer su ley.

Que alguien explique por qué se suspendieron los tratamientos a los niños con cáncer. Una enfermedad que no respeta color de piel, estatus social o económico. Aquí no hay fifís ni nada por el estilo. Hay simplemente personas con una enfermedad que requiere tratarse sin interrupción al tratamiento.

Es vergonzoso que se pretenda culpar a administraciones pasadas cuando en realidad lo que aflora es la incapacidad para resolver problemas o el deseo de servir.

Que alguien explique el por qué suspendieron los tratamientos ¿Falta de recursos? ¿De medicamentos? Si así fuera ¿Cómo es posible que se pretenda dar atención gratuita en todos los servicios de salud? Po r lo pronto ¿Quién va a responder por la suspensión en los tratamientos? ¿Quién lo hará por el deterioro en la salud de los pacientes?

Hipocresía, mucha falsedad, mentiras, es lo que se ha visto. Y si no lo cree, recuerde como llegaron a los Congresos algunos supuestos representantes de los ciudadanos. Llevaban su “lonche” para “economizar” y no gastar en restaurantes, según ellos. Pronto, se disfrazaron de fifís y se fueron a Bellas Artes a un evento de un pastor religioso, quien muy pronto fue denunciado y encarcelado por delitos cometidos. Cayó el telón.

Hace unos días fue sorprendido Mario Delgado en un hospital privado realizándose estudios médicos. Chequeo anual, dijo. ¿En el mismo hospital? Como si fuera poco, los medios dieron cuenta del nacimiento del nieto del Presidente de México, en un Hospital de Houston. El hijo del presidente al parecer es un empresario exitoso que vive en Estados Unidos en un sector exclusivo de Houston. O sea, ¿López Obrador tiene un hijo fifí’ es pregunta. Al menos quedó demostrado en dos casos que INSABI no funciona.