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Psicoanálisis e identidades en el arte mexicano.

Con el apoyo del acervo del Museo de Arte Moderno (MAM) y otras instituciones públicas, colecciones privadas, incluidas las de Teresa del Conde, la exposición De aviesa intención. Psicoanálisis e identidades en el arte mexicano, reúne la obra de 45 artistas y más de 90 piezas, entre pinturas, grabados, fotografías y esculturas de distintos periodos y corrientes, para hacerlos converger desde un argumento que liga el psicoanálisis freudiano y la historia del arte.

La propuesta se fundamenta en de la tesis doctoral de Teresa del Conde publicada en Las ideas estéticas de Freud, (Grijalbo, 1985). El libro aborda la relación entre Freud y la cultura, cuyos aportes al igual que los de Rousseau o Marx, han contribuido a configurar el pensamiento moderno y posmoderno. No obstante, en el prólogo a la segunda edición, la autora advierte a sus lectores: “que la lectura de Freud y por ende la interpretación que de ella se hagan se encuntra matizada por el contexto histórico y personal de quien los lleva a cabo, en su caso mayormente involucrada con el arte”.

La directora del recinto Natalia Pollak Bianchi, consideró que la muestra reconoce a Del Conde, una de las grandes críticas de arte, junto con Jorge Alberto Manrique Castañeda, Rita Eder, Raquel Tibol entre otros destacados críticos de arte en México.

Carlos Molina, curador en jefe, comentó: “las herramientas teóricas del psicoanálisis son útiles para leer cuadros, y de ahí una sociedad puede generar un entendimiento más complejo sobre sí misma”. Los conceptos psicoanalíticos elegidos para conformar el recorrido nos permiten observar la imagen desde otros escenarios. Así, Molina agrega: “Hacernos preguntas cuyo planteamiento es difícil, y no sólo preguntas que nos lleven a enunciados complacientes, es una de las intenciones”, dijo Molina, y añadió que mostrar estos cuadros leídos desde el psicoanálisis, junto con la posibilidad de incomodarnos a nosotros mismos, es lo que da título a esta exposición, “que es aviesa (malintencionada, siniestra) intención”.

“El recorrido se divide en 3 grandes núcleos: negación, se refiere a aquello que uno no termina por aceptar de sí mismo; libidinal apunta al concepto central para el psicoanálisis de pulsión y represión de la sexualidad; y fantasmata que se relaciona con repertorio de la imaginación, de los fantasmas, de la muerte, de los espectros y las apariciones”.

Negación es el primer recorrido. La categoría freudiana (Freud, 1925) delimita la articulación entre un juicio que el sujeto expresa y al mismo tiempo niega. El sujeto sostiene que la realidad percibida no corresponde a la representación que se hace de ella. Por ejemplo, si el analista pregunta: ¿quién puede ser la persona que aparece en su sueño? El analizante afirma: mi madre, seguramente, no, no es ella. Así Freud deduce que la negación permite cierta enunciación de la toma de conciencia de la represión, sin que el sujeto acepte su contenido.

En la exposición el concepto se utiliza para sugerir “la compleja e indefinible relación que los mexicanos tenemos con la madre, con el concepto de Patria, con lo femenino y con la idea de una cultura propia a la que llamamos mexicanidad”.

El recorrido nos recuerda el texto, El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, Las Muertas de Ibargüengoitia. Durante el recorrido, admiramos las obras de Francisco Corzas, Las poquianchis, 1968; cuadros del Dr. Atl, de Toledo, Juan Soriano, entre otros.

Libidinal: En el corpus del pensamiento freudiano el concepto de la libido ocupa un sitio fundamental entendiendo este como la energía de carácter sexual que permea la subjetividad del sujeto del deseo. La libido se encuentra ligada a la pulsión de vida Eros y la pulsión de muerte se refiere a la fuerza ligada al síntoma y al goce. “Este núcleo reune obras que advierten la noción de Teresa del Conde sobre la creación artística como resultado de la sublimación libidinal de distintas represiones de la energía sexual”. Destacan entre otras, la obra de Francisco Campos Ribera, Aurelia frenta al espejo, 1932. La pintura de Lilia Carrillo, Amor floreciente, 1968; la obra de Raúl Anguiano, entre otros.

“Entre las piezas destacan un paisaje del Dr Atl, que viene acompañado de una explicación visual, del mismo artista, sobre cómo hacía sus cuadros, así como la naturaleza muerta con sugerencias sexuales Cactus fruit o Tuna, que pertenece a la primera exposición que hizo Frida Kahlo en Nueva York, puesta en diálogo con una obra de Magali Lara que habla de la sangre femenina”.

Fantasmata: El tercer recorrido de la exposición. Las obras reunidas en este pasaje apuntan a los elementos inconscientes de los mexicanos. Las representaciones sobre la locura, la muerte, el duelo que nos rondan. “Los personajes son enigmáticos, fantasmales y enceguecidos, nos develan parte de la cruenta realidad que conforma este país y que a veces no encuentra nombre o explicación, como sucede con las ausencias y las perdidas”.

Observamos un catálogo de pinturas enigmáticas, Cadenas religiosas, 1959, de Guillermo Mesa; Los Calvarios, 1990, de Germán Venegas; Dos Figuras, 1970, de Ricardo Martínez, entre muchos otros.

Son varios los motivos para visitar esta exposición. Obervar el arte desde una corriente interpretativa proveniente del psicoanálisis permite al espectador intentar realizar un análisis minucioso del arte. ¿Cómo se han conformando nuestras identidades nacionales, cómo se expresa y representa la realidad social y los problemas que la afectan?

El cuadro Las dos Fridas de Frida Kahlo (1907-1954) es un autorretrato doble pintado en óleo y terminado en 1939, año en que la artista se divorcia del muralista mexicano Diego Rivera. Mide 173 centímetros de largo por 173 de ancho y se encuentra actualmente en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México, en México. “Carlos Segoviano, cocurador, comentó que este cuadro no suele exhibirse tanto porque pertenece a una colección particular, y resaltó que uno de los aspectos importantes de esta exposición es que conjunta a muchos artistas considerados patrimoniales”.

Es una exposición ampliamente recomendable, ¡no se la pierdan!

“La crítica e historiadora fue miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia y la Academia de Artes. A lo largo de su vida recibió múltiples reconocimientos de instituciones mexicanas e internacionales, como la Art Libraries Society of North America, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Metropolitana. Además, recibió el Premio Nacional de Crítica de Arte “Luis Cardoza y Aragón” 2002 y la Medalla de Oro 2008, ambos otorgados por el INBA.” https://gatopardo.com/perfil/teresa-del-conde/

*Doctora en Filosofía Política
Maestría en Periodismo Político
Psicoanalista
https://twitter.com/z_smeke?lang=es