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El llamado nuevo coronavirus de Wuhan, nombre de la ciudad dónde se inició, mantiene a la mayoría de los gobiernos preocupados por su rápida propagación y contagio.

El problema realmente es serio por lo que resulta absurdo y reprobable que haya individuos que hagan bromas, minimicen un asunto tan delicado en cuestión de salud, que no hagan caso de las advertencias sanitarias y que expongan a riesgos innecesarios a los demás.

Más reproblable aun cuando quien pone el mal ejemplo es quien gobierna.

Hemos visto el comportamiento del presidente de México ante una emergencia mundial de salud. Mientras sus homólogos de otros países se preparaban para enfrentar la crisis que se veía venir. López Obrador se ha estado comportando de una manera irresponsable.

Tal vez ha considerado que el problema no es serio. Un riesgo que se convirtió rápidamente de ser epidemia a ser considerada pan-de-mia (pronunciada la palabra con marcada ironía por el presidente en una de sus absurdas mañaneras). Lo único que mostró al burlarse de la amenaza global, es su falta de respeto, preocupación y total ignorancia.

Ha actuado sí, de manera irresponsable con un comportamiento que dista mucho de ser de un mandatario, de un gobernante que ame a su pueblo. El señor olvida que es el Presidente de México, por lo tanto, le debe respeto a su investidura como también a todos los mexicanos.

El señor no ha dejado de hacer campaña desde que asumió el poder. Debería entender de una vez por todas que debe gobernar no andar poniendo en riesgo su persona y la de otros.

Le preocupó más modificar la Constitución para proteger “sus” programas sociales, que son más electoreros que beneficios reales. Acaso ¿El Presidente ignora que los programas de beneficios social ya existían? Becas, despensas, en fin, con diferentes nombres, pero el fin fue siempre apoyar.

Como en las Cámaras están los mal llamados representantes del pueblo, diputados y senadores, puestísimos a apoyar lo que les mande el patrón” porque creen que le deben el “hueso” al Presidente, por eso todo lo justifican sin analizar.

En realidad, su responsabilidad y su deber es con el pueblo. lo que tanto han criticado, es lo que están haciendo, se convirtieron en “levantadedos”.

Ante la amenaza mundial de la pandemia que hoy nos mantiene a la expectativa, surge la desconfianza al ver que un gobierno poco está haciendo para poder remediar la problemática que ya está en el país.

Basta ver las condiciones en que se encuentran los hospitales. La poca o nula atención a pacientes con cáncer, diabetes. sin tratamientos, sin camas suficientes para lo que se avecina; sin respiradores.

Bueno si ni siquiera tiene gel tanto en hospitales, como en diferentes dependencias. Hay carencias de cubre-bocas, guantes y demás. No pretendan culpar del todo a los gobiernos anteriores mejor digan qué está haciendo este gobierno para elevar el nivel de los hospitales.

México, enfrenta un problema de salud, una epidemia convertida en pandemia a nivel mundial que está cobrando vidas en otros países. Mandatarios están tomando precauciones para proteger a los ciudadanos de alguna manera porque hasta el momento NO existe la cura para el COVID-19. Científicos trabajan a marchas forzadas para encontrar el antídoto a tan terrible mal.

Es decir, están tomando muy en serio el problema. Qué pena que en el país quien debería poner el ejemplo para ofrecer confianza y dar tranquilidad al pueblo, lo tome a broma o peor aún, se considere una divinidad, destilando soberbia al máximo.

En este momento, todos tenemos ante nosotros un gran reto: Protegernos unos a otros por solidaridad, por caridad, por amor al prójimo y porque es una necesidad por las circunstancias que atravesamos.

El gobierno, el presiente, debería estar poniendo el ejemplo de humanismo, el mismo que tanto presume y de respeto a los ciudadanos. Está haciendo quedar mal a sus colaboradores con las indicaciones que se dan en cuanto al comportamiento que debemos aplicar.

Estamos conscientes que por nuestro propio bien y el de los demás, debemos mantenernos resguardados en casa como se ha indicado. Solo salir lo necesario: trabajo, mandado. Cero diversiones. El gran
Reto es sobrevivir y ayudar a sobrevivir a otros.

El gran reto para el presidente es demostrar que México y los mexicanos importamos.