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Para: Caro y Renata

La vida del médico no es tan fácil como se pudiera. Implica una vocación, estar dispuestos a sacrificar muchas cosas entre ellas, sus horas de sueño y descanso durante extenuantes guardias.

Quizás el profesional de la salud se decida por ser médico general y ponerse a trabajar. Otros, habrán de continuar especializándose para alcanzar su doctorado. Cuando cualquiera que sea su decisión, respeto a su labor.

Hoy, la humanidad está enfrentando una Pandemia –de la que si bien no se sabe con certeza dónde y cómo se propagó- nos mantiene a todos con el miedo a lo desconocido, a un contagio que nos ha mantenido recluidos en casa siguiendo las instrucciones de las autoridades.

El nuevo coronavirus o Covid-19 ha venido a modificar la vida de todos. Aunque haya quien no lo quiera reconocer, así es.

Hemos observado cómo la enfermedad se ha estado propagando con gran rapidez, por lo que los hospitales se han saturado. Escenas verdaderamente dramáticas han enfrentado personal de la salud, con los médicos especialistas en la primera fila.

Ante la dolorosa situación que la humanidad enfrenta, se encuentran arriesgando la vida, con el consabido temor al contagio, entendible porque son seres humanos, infinidad de doctores.

A ellos no los mueve el interés material de ser recompensado en algún momento, ¡por supuesto que no! Todos ellos están luchando por rescatar de la muerte a cientos, miles de seres que en algún momento dieron positivo a Covid-19, la enfermedad que amenaza con quedarse entre nosotros, al no haber cura ni señales de encontrarla a corto plazo.

Hemos sido testigos, a la distancia, de cómo en otros países han salido a reconocer a los profesionales de la salud, y lo han hecho con cantos o aplausos.

A diferencia de México, donde se ha visto todo lo contrario. Se ha humillado, insultado y agredido con semejante actitud de algunas personas que fueron empujadas en parte por la ignorancia y también por la polarización en que se encuentra el país.

La agresión no ha sido solo verbal, sino que se llegó a tratar de lesionar a su cuerpo al ser rociados con cloro.

Por eso, resulta inaceptable el comportamiento de personas que tratan de desvirtuar la actividad de los doctores, generalizando una supuesta falta de ética en la práctica privada.

La mayoría de los médicos laboran en instituciones, así como ejercen su profesión en consultorios privados. Por lo tanto, resulta un verdadero insulto tratarlos como vil mercaderes. No pocos médicos, han sido insultados y difamados por el presidente López Obrador, personaje que le llevó 15 años en terminar una licenciatura en la UNAM, y con un historial de 17 exámenes extraordinarios.

Doctores con gran profesionalismo, poniendo sus conocimientos al servicio de quienes lo necesitan. A pesar de las carencias en hospitales del sector salud, ellos han permanecido fieles al juramento hipocrático, actuando con ética y exponiendo su propia vida.

No es nada más señalar las carencias existentes para responsabilizar a administraciones pasadas, sino demostrar que hubo preocupación del gobierno federal y destinó recursos para rehabilitar los hospitales. Los doctores, así como enfermeras y personal de la salud han tenido que comprar su equipo profesional porque ni eso se les dio a tiempo.

Mi reconocimiento a cada uno de los doctores que están en cada hospital entregados a la noble tarea de salvar vidas. A todos los profesionales de la salud que hoy luchan por rescatar de las garras del Covid-19 a pacientes contagiados. Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.