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La decisión tomada por las Reserva Federal de Estados Unidos (FED) que indica una preocupación de que la presión inflacionaria continuara por un tiempo mayor al esperado, debe poner a las autoridades mexicanas a establecer estrategias que eviten que esta presión siga golpeando a la economía mexicana.

La FED deja entre ver que, por lo menos durante el 2022 esta presión inflacionaria continuara y ha manifestado la posibilidad de tres incrementos de su tasa de interés.

Estos incrementos deberán realizarse de una manera que evite movimientos abruptos a nivel internacional, respecto a los mercados de cambio y con ello evitar un panorama de mayor presión a la economía norteamericana, que sabemos que, si está a muestra síntomas adversos, la nuestra resiente con mayor profundidad estos síntomas.

Hoy el Banco de México (Banxico) tendrá que realizar su parte y se espera que eleve su tasa preferencial, con el objetivo de poder captar recursos a través de la venta de bonos, algo que puede ayudar a evitar la salida constante de capitales del país.

Pero, como lo he señalado en entregas anteriores, es necesario que el gobierno federal establezca políticas económicas a favor de crear riqueza al interior del país, que significa simplemente procurar una situación de estabilidad en seguridad pública, de certidumbre en las inversiones y sobre todo ofrecer participaciones de mayor plusvalía para las empresas que están o que podrían establecerse en México.

Pero también establecer esas políticas públicas para favorecer a los sectores productivos nacionales, para un desarrollo y crecimiento de ellos en beneficio para todos.

Si las autoridades mexicanas logran establecer esas estrategias, la ventaja de tener como vecino y socio comercial a la segunda economía del mundo puede permitir a México ser un país donde las grandes empresas mundiales buscaran asentarse.

Algunos expertos consideran que, si bien no es imposible que las cosas transcurran sin sobresaltos, el escenario más probable es que éstos se produzcan por lo complejo de la situación financiera global.

Para países como México el reto será por partida doble, pues deberán diseñar estrategias defensivas para mitigar los posibles efectos desestabilizadores de la postura de la FED y al mismo tiempo alinear sus procesos internos para evitar que existan factores domésticos que contribuyan a desestabilizar la situación financiera.