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En 2025 México registró un crecimiento económico de 0,4 por ciento el más bajo en los últimos 25 años y representa claramente el estancamiento de nuestra economía nacional derivado de las políticas públicas aplicadas por este régimen denominado 4T.
Alguien argumentará que es muy exagerada la aseveración, sin embargo, hasta el momento Claudia Sheinbaum sigue insistiendo en que este sexenio será la consolidación del segundo piso de la 4T, por tanto, deberemos de empezar a preocuparnos porque estaremos destinados a mantener estos crecimientos económicos durante los años donde el poder sea ejercido por Morena o algunos de sus aliados políticos.
Durante el primer sexenio de la 4T, que corresponde al oriundo de Macuspana, el crecimiento económico promedio anual fue de 0,9 por ciento, que dejó como resultado un incremento importante en la deuda pública del país duplicándola para convertirla un lastre muy pesado que no podremos superar por varios años, porque esta deuda se ha negociado por lo menos para den los próximos 50 años.
Esto significa que este régimen de la 4T por lo menos ha dejado endeudada a dos generaciones más y de mantener estos crecimientos por debajo de 2 por ciento, el plazo será aún más largo.
Probablemente por eso, desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que dirige Edgar Amador, la Secretaría de Economía, dirigida por Marcelo Ebrad y Palacio Nacional, se prepara un nuevo plan para impulsar la inversión púbica el cual se presentará la próxima semana.
Recordemos que este 2026 el presupuesto que tiene el gobierno federal es de 10.2 billones de pesos, que se convierte también en el más alto en la historia del país. Este presupuesto deberá no solo sostener los programas sociales, hacer frente a los vencimientos de la deuda del gobierno y a la deuda de Pemex si no también y al pago de pensiones y jubilaciones. Pero también ser el motor fundamental de la recuperación de los sectores productivos y por supuesto el crecimiento económico de los estados de la federación.
De acuerdo a lo estimado por el gobierno federal, este año la economía mexicana deberá crecer entre 2 y 2,5 por ciento, que se encuentra en el nivel de “crecimiento mediocre” como lo calificó Andrés Manuel López Obrador, al referirse a los crecimientos presentados por las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Pero probablemente no alcanzaremos siquiera el piso de este crecimiento que es de 2 por ciento, porque este 2026 existen factores internos y externos que podrían bloquear estos resultados y dejarnos, si bien nos va, con uno crecimiento de 0,9 por ciento, lo que significará que este régimen más allá de otorgar el mejoramiento en la calidad de vida de los mexicanos nos ha llevado a una situación difícil.
En este plan, que representará la segunda parte del Plan México por así decirlo, se presentarán los planes de las asociaciones público-privadas que esperaban se dieran a conocer en el 2025. esto con el objetivo de jalar a la inversión privada, nacional e internacional, la cual ha ido disminuyendo en el país.
Esta disminución es derivada de la falta de una certeza jurídica hacia el gobierno mexicano por la reforma judicial, la ley de Amparo y otras modificaciones que inhiben la inversión privada.
Estas reformas solo han provocado que la Suprema Corte de la Nación, pretenda reabrir casos resueltos de impuestos. Lo que espanta a los inversionistas además de que no se podrá utilizar la Ley de Amparo, lo que coloca en la indefensión a quienes por algún motivo caigan en un litigio jurídico con el gobierno federal.
Si a esto sumamos la desaparición de los organismos autónomos sustituidos por órganos reguladores pertenecientes a la administración pública, el camino para captar una mayor inversión privada y alcanzar crecimientos económicos por encima del 4 por ciento se ve muy difícil.
Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y responsabilidad absoluta de los autores
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