Estados Unidos y México comparten 3 mil 200 kilómetros de frontera, donde 48 condados de la Unión Americana
ubicados en los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California, con los 94 municipios de los estados
mexicanos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, la población de ambas
fronteras impulsan un fuerte dinamismo económico que por sí mismo representaría el PIB de diversos países.
Es necesario destacar que, antes de la pandemia, el turismo de consumo transfronterizo por semana en ambos lados
(en los 138 condados/municipios) oscilaba entre 5 y 6 millones de dólares.
Esta frontera entre México y Estados Unidos, a causa de la pandemia del coronavirus, que cumplió ya 68 semanas
consecutivas, arroja hasta este momento pérdidas económicas en comercio y turismo en ambos lados de la frontera
por 55 mil 364 millones de dólares.
Estados Unidos decidió el 21 de julio nuevamente no reabrir por ahora la frontera con México aumentando aún
más la caída del turismo de consumo o placer en la línea transfronteriza entre ambos países. Por la extensión de
las restricciones, en el límite de ambas naciones, se dejarán de percibir del 22 de julio al 21 de agosto, 2 mil 573
millones de dólares más.
Por ejemplo, en estos 17 meses el turismo fronterizo estadounidense en México ha tenido una reducción de 15.8
por ciento provocando una caída drástica de consumo por el cierre de la frontera.
El cierre de la frontera por supuesto, afecta a ambos lados fronterizos, ya que han quebrado decenas de miles de
negocios ubicados en los 94 municipios mexicanos y en los 48 condados estadounidenses fronterizos, puesto que
todos estos municipios y condados conviven de manera cotidiana, y la economía entre ambos es tan fuerte y
dependiente, que literalmente no pueden vivir los unos sin los otros.
Los comerciantes del “otro lado” (sic) confiaban en una pronta recuperación de sus actividades, pero el
aplazamiento del cierre fronterizo por lo menos hasta el 21 de agosto entrante, pone en un alto riesgo sus negocios
y sus economías familiares.
Es importante destacar que, hasta antes de la aparición de la pandemia del coronavirus, un millón de mexicanos y
estadounidenses documentados cruzaban a diario, em ambas direcciones, la frontera entre ambos países, lo que le
hacía la línea divisoria más transitada a nivel mundial. Asimismo, cada 24 horas iban y venían entre ambos países
300 mil vehículos.
Al respecto, en la frontera con Estados Unidos están ubicadas las aduanas más importantes de México donde en
cuatro recintos fiscales cruza el 48.07 por ciento del 81 por ciento de las exportaciones que México coloca en
Estados Unidos: por la garita de Nuevo Laredo pasa el 23.25% del total de operaciones, por Ciudad Juárez 9.61%,
Tijuana 9.14% y Ciudad Reynosa, el 6.07%, representando el 11 por ciento del PIB en materia de exportaciones.
Para dimensionar el turismo de consumo comercio que se genera en esta dinámica franja fronteriza, baste señalar
que entre los 10 estados que la integran, Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo león y Tamaulipas,
en México, y Texas, Nuevo México, Arizona y California, del lado estadounidense, representan la cuarta economía
a nivel mundial.
En estas tres próximas semanas, el gobierno federal mexicano debe implementar una estrategia de vacunación en
estos 98 municipios que colindan con la frontera sur de Estados Unidos para que, al 15 de agosto brindar confianza
y certidumbre a Washington de que la población objetivo susceptible de ser vacunada en esta franja fronteriza ya
ha sido inmunizada y logra la apertura fronteriza del lado estadounidense el 22 de agosto, de lo contrario, las
cuantiosas pérdidas millonarias continuarán.