El Senado de Estados Unidos absolvió al presidente Donald Trump después de vivir un juicio político (impeachment) en las dos cámaras.
Por el cargo de abuso de poder obtuvo 52 votos a favor de no culpable y 48 como culpable. En el cargo de obstrucción del Congreso obtuvo 53 votos como no culpable y 47 como culpable, suficientes para exonerarlo de dicho delito.
La mayoría de los senadores expresaron sentirse incómodos con la campaña de presión de Trump a Ucrania que resultó en los dos cargos de juicio político. Pero los conteos finales —52-48 en favor de la absolución por abuso de autoridad y 53-47 en la acusación por obstruir la investigación del Congreso— estuvieron muy lejos. Se necesitaba que dos terceras partes de los senadores votaran “culpable” para alcanzar el criterio constitucional de delitos y faltas graves para condenar y destituir al mandatario de su cargo.
Trump insistió durante todo el proceso que no hizo nada grave, y que el mandatario está ansioso por reivindicarse en momentos en que inicia su campaña de reelección.
El equipo legal del presidente dijo que los cargos que fueron aprobados el año pasado por la Cámara de Representantes no cumplían con los criterios para una condena en el Senado.
El resultado pone fin a meses de notables procedimientos de juicio político iniciados por la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, y culminados en el Senado, que preside el republicano Mitch McConnell, reflejando la profunda división partidista en el país en el tercer año del gobierno de Trump.
El primer impeachment de la historia, el del demócrata Andrew Johnson (1868) acabó con la conclusión de que una disputa política no debía juzgarse como un delito, en el de Clinton se produjo un debate nacional, sobre la esfera privada y pública de un mandatario, y sobre el grado de gravedad de mentir a la nación.