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Andrés Manuel López Obrador insiste en utilizar los recursos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede transferir al Banco de México como Derechos Especiales de Giro (DEG), para pagar una buena parte de la deuda externa.

Sin embargo, al parecer esto no sería necesariamente el uso que López Obrador le daría a esos recursos, sino los aplicaría a PEMEX para tratar de estabilizar sus finanzas, que siguen mostrando números rojos, por encima de los 120 mil millones de dólares.

La intención es elevar la calificación crediticia de PEMEX, con el objetivo de que PEMEX se presente como una empresa solvente, recordemos que hasta ahora tanto Fitch Raitings y Moodys mantiene la calificación de PEMEX en niveles de especulación baja con posibilidades de perder su grado de inversión.

De perder el grado de inmersión PEMEX, arrastraría a la calificación que mantiene el estado mexicano también a la baja, porque PEMEX ha presentado al estado como aval para hacer frente a sus deudas.

Esto provocaría que los papeles de deuda que emite el gobierno federal no tuvieran un atractivo para los inversionistas, por lo que no los comprarían, dejando a México sin capacidad de obtener recursos financieros en el mundo.

Esto se ha traducido en un malestar por parte de López Obrador, que ayer mismo estalló en contra de Gerardo Esquivel, subgobernador propuesto por el mismo López Obrador a la Junta de Gobierno del Banco de México.

Las calificaciones como “Ultra tecnócrata” y “cuadrado” fueron las que expelo López Obrador quine agregó “No deben olvidar los que trabajan en el Banco de México, son servidores públicos, no empleados de los financieros, eso que se atesora en el Banco de México es dinero del pueblo y de la nación”. Lo que olvida López Obrador es que al otorgarle la autonomía a la Banca Central se le asigno el vigilar que el índice inflacionario se eleve y termine generando mayores crisis económicas al interior del país.

Después de estas declaraciones, Gerardo Esquivel escribió en redes sociales que el no coincidir con lo planteado por el presidente no implica confrontación “En democracia, el disenso no siempre es confrontación. La deliberación publica siempre será bienvenida”.

Esto muestra que dentro del círculo cercano de López obrador no hay quien le manifieste de manera directa que en ocasiones está equivocado, y en términos económicos, debería ser el Rogelio Ramírez de la O, actual secretario de hacienda y crédito Público, quien le indicará que el procedimiento para acceder a los recursos otorgados por la FMI al Banco de México, solo puede accederse a través de la compra de estos papeles, es decir, aumentar la deuda del país.

Esta acción que pretende López Obrador puede ser negativa para el arribo de Arturo Herrera como nuevo presidente de la Junta de Gobierno del Banco de México porque para acceder a este puesto deberá mostrar ante legisladores que no será un funcionario incondicional de López Obrador y si estará bajo las normas leyes y reglas de la Banca central en México o de lo contrario no será ratificado su puesto.