COMPARTIR

Loading

La Junta de Gobierno del Banco de México que encabeza Alejandro Díaz de León, tomó nuevamente una decisión dividía de aumentar en 25 puntos base la tasa de interés y colocarla en 4.50 por ciento con el objetivo de contener la presión inflacionaria que en estos momentos se coloca en promedio por encima del 5.8 por ciento, algo que lastima principalmente a los que menos tienen.

Pero lo que debemos tomar en cuenta es el análisis que realiza la Junta de Gobierno en cuanto la posibilidad del impacto negativo sobre el resto del año, si persiste el aumento de contagios y, esto provoque nuevamente una medida de confinamiento.

Este análisis manifiesta que la inflación cerrara el año en 5.7 por ciento, lo que desvanecerá el crecimiento económico que podría alcanzar nuestra economía, que se ubicaría en 5 por ciento, pero el resultado real sería una economía prácticamente sin crecimiento, pero si con una inflación alta que proviene principalmente del incremento de insumos básicos.

Por ello la insistencia de que el gobierno federal re plantee las políticas públicas, con el objetivo establecer un mayor fortalecimiento a los sectores productivos que permita la productividad suficiente para enfrentar los incruentos de los productos

Entendemos la necesidad de la reactivación económica sostenida y homogénea que requiere el país, donde el sector comercio y servicios se incorpore. Lo que corresponde a la actividad educativa debe realizarse, pero bajo protocolos adecuados sanitarios y cuidados estrictos, y no solo por capricho político.

Deberemos entender que la apertura de las escuelas reactivara también otros sectores que se han mantenido deprimidos como el papelero, calzado y vestido, de alimentos, transporte y movilidad urbana, que son altamente generadoras de empleo.

Pero su apertura generará presiones inflacionarias, porque no dude que en la medida en que se regrese a clases también suban colegiaturas, servicios de transporte, uniformes y útiles escolares, comida en fondas y restaurantes, también la reapertura de cines, centros de diversión y espectáculos, hoteles, etc., continúen subiendo precios, porque se reactiva la demanda y esos sectores paralizados traen un rezago en la producción de bienes y en la oferta de servicios.

Eso es lo que implica el análisis del Banco de México donde la inflación, para los próximos meses creara cuellos de botella en la producción y no se resolverán hasta por lo menos el tercer trimestre del próximo año, cuando calcula que los niveles de inflación se ubiquen en 3.2 por ciento

Entonces deberemos ser claros y manifestar que la elevación de la tasa de interés no reducirá la inflación, pero sí apunta a un riesgo no sólo para actores privados, sino en particular para el gobierno de López Obrador, si no hay una revisión clara de esos cuellos de botella, con acciones que los resuelvan, los mercados no se van a normalizar y los choques de oferta y demanda acabarán pesando.

El crecimiento sostenido de la economía y la estabilización de la inflación son bienes públicos que los políticos debieran tener en la primera mira, porque la pobreza se expande cuando la inflación esfuma el ingreso.