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Un asteroide cercano a la Tierra llamado “Kamo´ oalewa” podría ser un fragmento de la Luna, según un artículo publicado en la revista especializada Communications Earth and Environment, por un equipo de astrónomos dirigido por la Universidad de Arizona.
Los astrónomos, quienes fueron dirigidos por el estudiante graduado de ciencias planetarias de UArizona, Ben Sharkey, descubrieron que el patrón de luz reflejada de “Kamo´ oalewa”, llamado espectro, coincide con las rocas lunares de las misiones Apolo de la NASA, lo que sugiere que se originó en la Luna.
¿Cómo fue posible saber esto?
Para poder determinar que el asteroide es un fragmento de la Luna, los expertos utilizaron el Gran Telescopio Binocular, localizado en el Monte Graham en el sur de Arizona.
Sin embargo, debido al cierre por la pandemia de COVID-19, los científicos perdieron la oportunidad de observar el asteroide en abril de 2020, único mes donde es posible mirarlo, por lo que fue hasta 2021 que el equipo encontró la última pieza del rompecabezas
“Esta primavera, obtuvimos observaciones de seguimiento muy necesarias y dijimos, ‘Vaya, es real’”, dijo Sharkey, quien aseguró que “es más fácil de explicar con la Luna que con otras ideas”.
La órbita de “Kamo´ oalewa” es otra pista de sus orígenes lunares, según los expertos, ya que su órbita es similar a la de la Tierra, pero con una más mínima inclinación, la cual no es típica de los asteroides cercanos a la Tierra, según el coautor del estudio Renu Malhotra.
“Es muy poco probable que un asteroide cercano a la Tierra de la variedad de jardín se mueva espontáneamente a una órbita cuasi-satélite como la de ‘Kamo´ oalewa‘”, dijo Malhotra, cuyo laboratorio está trabajando en un documento para investigar más a fondo los orígenes del asteroide.
El investigador también indicó que el asteroide “no permanecerá en esta órbita en particular por mucho tiempo, sólo unos 300 años en el futuro, y estimamos que llegó a esta órbita hace unos 500 años”.
Por su parte, el coautor del estudio Al Conrad, dijo que “estas desafiantes observaciones fueron posibles gracias al inmenso poder de recolección de luz de los telescopios gemelos de 8.4 metros del Gran Telescopio Binocular”.
Sin embargo, los investigadores aún no están seguros de cómo pudo haberse desprendido el asteroide de la Luna, en parte porque no hay otros asteroides conocidos con origen lunar.
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