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Hace unos días con sobresalto del calendario, la Universidad Nacional Autónoma de México festejó imprecisamente sus 475 años de la Universidad de México (1551-2026). Eso es falso, pero ya hasta letras de oro en la H. Cámara de Diputados (lo de H es falso también) consagra la ocasión. En todo caso se debió inscribir en oro el 475 aniversario de la educación superior. La UNAM, como ahora la conocemos, tiempos de Portes Gil.
No ha sido, por otra parte, la única mención a la vida universitaria. En Puebla, la Benemérita y también Autónoma Universidad, conoció el informe de labores de su primera rectora, la maestra Lilia Cedillo quien dijo en su informe: “Hay rectora para mucho rato y hoy y siempre ¡vamos juntos!”
La razón de este pronunciamiento cuya contundencia sacudió la sillería del Salón en el Carolino (debe terminar su periodo en octubre de 2029) se halla en la incesante labor (desde el gobierno estatal, dicen algunos) para desestabilizar la rectoría.
Quizá por eso, invitado por el, Consejo Universitario, Alejandro Armenta, el gobernador, tiró la mano y escondió la piedra: se deshizo en halagos para la rectora.
“Armenta (dicen los medios) respaldó a Cedillo y reiteró su compromiso de respetar la autonomía universitaria.
El mandatario, egresado de la institución, sostuvo que la vida interna de la BUAP corresponde a su comunidad y rechazó los intentos de intervenir en ella.
“Amo a la universidad y la mejor forma de amar es proteger, respetar la vida universitaria, que solo les toca a los universitarios, maestros, directivos, alumnos”, señaló el gobernador ante los integrantes del Consejo Universitario. Su intervención coincidió con el llamado de la rectora a continuar el trabajo conjunto.”
Como todos sabemos la BUAP tiene una matrícula superior a 130 mil estudiantes, tiene presencia en 32 municipios y ofrece 371 programas educativos.
En su informe la rectora aclaró el ingreso directo a licenciatura para egresados de las preparatorias de la BUAP, lo que en la UNAM se llamó pase automático y después pase reglamentado. Pero lo notable aquí es el matiz político del informe y la actitud de Armenta quien debe comprender lo simple del respeto a la autonomía: no meterse ni para elogiar de dientes hacia afuera.
Cuando la rectora menciona el tema de su permanencia con el gobernador Alejandro Armenta Mier sentado a su lado, prueba los errores de quienes la han subestimado en su firmeza y temperamento.
Los números, además del carácter, también le son propicios: 130 mil 41 estudiantes, un crecimiento de 69 por ciento en poco más de una década, 371 programas educativos en 32 municipios, como ya se dijo, más de 75 mil becas, avances en la Ciudad Universitaria 2 y proyectos de investigación que llegan hasta el CERN.
“Cualquier rector firmaría ese balance (dice un poblano en la corresponsalía). Pero nadie salió del Carolino hablando de becas. Todos salieron hablando del 2029.
¿Por qué?
Porque circulan versiones —en pasillos universitarios, en sobremesas políticas y versiones mediáticas— de que había prisa por mover a la rectora de la silla antes de tiempo. Que si presiones internas, que si un relevo “ordenado”, que si desde el gobierno estatal se buscaba meter mano en la vida interna de la universidad.
“Nadie ha puesto nombres y apellidos sobre la mesa. Pero hubo ruido suficiente como para que la propia rectora sintiera la necesidad de recordar en público los tiempos reales.
“En algo parecido a una curación saludable, Alejandro Armenta se dijo “orgullosamente lobo”, alabó a Cedillo como la primera mujer rectora en la historia de la institución (casi 400 años, según las cuentas al estilo UNAM) , le pidió no hacer caso a quienes murmuran sobre su anticipado término y atribuyó los rumores de injerencia a “mentes perversas”; prometió respeto a la autonomía y aseguró que la rectora concluirá su periodo, tal como fue electa.
“Y dejó caer una advertencia con aroma de historia: los gobiernos que han querido confrontar o atentar contra la universidad, recordó, terminaron yéndose.
“El salón respondió a coro: “¡Hasta el 29, hasta el 29!”.
Hasta aquí, la foto de la unidad. Ahora, las preguntas hasta ahora sin respuesta: si el gobierno estatal no está detrás de los rumores, ¿quién sí está? Armenta habló de “mentes perversas”, pero no identificó a los perversos.
Obviamente quien a partir de hoy empuje una salida anticipada ya no estará peleando sólo contra la rectora, sino contra la palabra pública del gobernador y contra el Consejo Universitario.
“La rectora Cedillo ganó respeto, marcó territorio y su propio tiempo. El gobernador Armenta ganó en una narrativa de respeto a la autonomía. Y los que soñaban con un relevo exprés se quedaron, por ahora, mirando el calendario. Faltan tres años para el 4 de octubre de 2029 y muchas cosas pueden suceder en el trienio, pero por ahora la BUAP, tiene una reforzada condición de estabilidad y progreso.
DE LA PATADA
Dos han sido los más grandes jugadores mexicanos de futbol: Hugo Sánchez (Márquez) y Rafael Márquez. Ambos han triunfado en Europa y los dos dirigido a la selección nacional. Ambos se quedarán, sin embargo, en las páginas sin brillo. Entre otras cosas porque no hay más.
El primero, sin gloria y con pena, encalló en el barco de la mediocridad de los jugadores y la pésima administración de la Federación dominada (como siempre) por Telefifa. Nada más vemos cómo le entregaron ahora el cutis a Infantino.
Rafael va por el camino de la derrota final, los empates sin relieve y la mediocridad de un conjunto irremediable. Tanto uno como el otro están mal ubicados. Han triunfado en la Fórmula Uno y ahora deben entrenar a choferes de microbús en la ruta Pantitlán.
Pero en el caso de Rafael M., el asunto tiene otro matiz en su contra: aceptó ayudar en la cocina de Javier Aguirre quien tuvo tres oportunidades con la selección nacional y no pasó de perico perro en ninguna.
Esa sombra de segundón lo ha dañado para siempre. Jamás debió permitirlo. Su categoría internacional debió haberse impuesto. Pero se dejó usar como pinche de cocinero.
Pero de vuelta a los triunfadores mal ubicados.
Ambos tienen algo en común: el triunfo en ligas donde hay seriedad y profesionalismo. No es igual jugar con Messi que con Mateo Chávez o Diego Campillo, el paralítico del tercer gol de los gringos. Y tampoco es lo mismo en equipos donde la verdad existe.
Por eso cuando Márquez dijo con toda honestidad y veracidad, no voy a poder hacerlos jugar como el Barcelona (ni aspirar a la selección de España, bicampeona mundial), todos se le fueron encima. Cometió un error: dijo la verdad en un país enamorado del embuste, dónde la realidad es siempre un enemigo. En la política o el deporte.
“Ahora como entrenador yo me adapto a lo que tengo, no es que yo vaya a imponer un estilo de juego, obviamente a quién no le gustaría -yo como un jugador del Barça que fui, pues jugar como el Barcelona, pero no hay la materia prima, hay que ser coherente con el tema de cómo venimos”.
Materia prima. es todo. No hay materia prima. Pero hasta entre los deficientes hay grados.
Si Márquez quisiera empezar a romper el círculo vicioso debería actuar con rigor: los tres troncos del juego contra Estados Unidos (Rangel, Campillo y Chávez), fuera sin apelación.
Nadie les puede exigir el talento de Maradona o Yashin, pero no se les puede perdonar lo que hicieron (y lo que no hicieron). Fuera. Ya vendrán jóvenes con responsabilidad.
Pero eso no va a suceder. Antes de la exigencia, la indulgencia. Y así les va.
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