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elcristalazo.com/ LA CRÓNICA
La grave cuestión de las personas desaparecidas en México, con su concomitante evidencia de las innumerables inhumaciones clandestinas es una piedra atorada en el esófago de la Cuarta Transformación. Es un asunto sin resolver por mucho como ahora sea materia visible en los aparentes empeños de tomar el asunto en serio.
El gobierno pasado quiso crear instituciones y organismos relacionados con una imaginaria solución. El más notable de estos paquidermos albinos, es la Comisión Nacional de Búsqueda con todo y su apéndice el Registro de Personas Desaparecidas y no Localizadas y por si fuera poco la Ley General en Materia de Desaparición Forzada Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas.
Para concluir esta macabra relación con la creación del Banco Nacional de Datos Forenses del Registro Nacional de Personas Fallecidas no Identificadas y no Reclamadas del Registro Nacional de Fosas Comunes y de Fosas Clandestinas y de la Base Nacional de Información Genética.
Con esas catedrales burocráticas no se ha avanzado de manera significativa.
Cuando una Comisión Nacional se asume de búsqueda y no de localización, las cosas caen por su propio peso. Cuando se establecen instituciones forenses y hasta se registran las fosas clandestinas (con lo cual dejan de serlo), no se trata de encontrar personas sino cadáveres. País de muerteros.
A pesar de eso las cosas no parecen haber cambiado mucho. En el gobierno pasado, cuya línea ideológica y política esta administración extiende de manera puntual, la Comisionada Karla Quintana fue removida de su puesto por haber hallado cifras incómodas y rehusarse a maquillarlas. Su lugar fue ocupado por Teresa Reyes quien hizo de la flotación un arte mayor. Cuando acabó su discutido encargo, Martha Lidia Pérez quien se mantiene en el cargo la sustituyó.
El pasado viernes la señora presidenta (con A), ofreció datos aparentemente definitivos con los cuales las organizaciones de la sociedad civil orientadas a Derechos Humanos, no comparten el optimismo de una labor seria.
“…hemos encontrado en todo el periodo de personas desaparecidas –dijo la señora presidenta (con A), que obviamente algunas de ellas ya no están en el registro o están por retirarse del registro: más de 31 mil, desde que llegamos al gobierno. De octubre de 2024 a la fecha, hemos encontrado a más de 31 mil que están en alguna de estas categorías que se han presentado o que ya las retiramos del Registro porque ya se encontraron con vida.
“Ahora, de estas 43 mil: ¿cuántas personas fueron reclutadas por la delincuencia organizada?, ¿cuántas personas sencillamente tuvieron un problema familiar y no quieren que sean encontradas o alguna otra razón para su desaparición?”
Ante esta circunstancia. –distinta de la desaparición forzosa, la cual vendría siendo responsabilidad del Estado o alguna autoridad– el centro de Derechos Humanos Pro, ha dicho:
“…la premisa inicial de que no se cometen desapariciones forzadas o que la mayoría de las desapariciones están relacionadas con ausencias voluntarias minimiza la responsabilidad del Estado, contrario a lo que han destacado previamente organismos internacionales. “Acotar a 43 mil 128 el número de personas desaparecidas minimiza la dimensión de una crisis que tiene rostro y que no se resuelve con búsquedas administrativas en registros públicos. “Preocupa que, respecto de los más de 46 mil registros de ‘datos insuficientes’, no se anuncien acciones para subsanar los registros o tomar acciones de localización, dejando la búsqueda a sus familias”.
La presidenta (con A), respondió a una pregunta en ese sentido:
“…la oposición va a decir cualquier cosa, ¿no? Si decimos una cosa, una cosa; y si decimos otra, es otra.
“Nosotros responsablemente estamos reportando lo que encontramos y es con total transparencia.
“Cualquier persona que pueda acercarse a la Comisión Nacional de Búsqueda puede verificar que los datos que estamos diciendo son verdaderos.
“La Plataforma de Registro se abrió y no tenía controles.
“Por ejemplo, cuando nosotros nos registramos para algún servicio —todos, probablemente los que estamos aquí, nos registramos para algún servicio—, si no está el dato completo no nos permite continuar.
“Entonces, si ponemos nada más el nombre, pero no ponemos la dirección, o no ponemos el teléfono, o no ponemos… no permite continuar, se pone en rojo, ¿no?: “te falta esto”, “te falta esto”, “te falta esto”.
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