“¿Te acuerdas? No había dinero/ Futuro ni empleo ni cómo empezar…” J.C. Calderón
“¡Ah!, de que le quitaron la visa al hijo del presidente López Obrador… ¡Aaay, escándalo mundial!” ¿Recuerda usted el gritito presidencial al mejor estilo de la niña fresa?
Bueno, pues ayer miércoles 19 de agosto la Princesa Caramelo dictó el final de ese escándalo que ella avivó desde la mañanera, en una bizarra defensa del honesto, culto e inteligentísimo Andrés Manuel (a) Andy López Beltrán.
¿Borrón y cuenta nueva? ¿La ingeniera presidente puso a salvo a este machuchón que busca el fuero por aquello de no te entumas?
–Presidenta –preguntó Diana Benítez enviada de El Financiero a la mañanera– siguen las reacciones en torno a la visa de Andrés Manuel López Beltrán. Ayer, el secretario de gobierno de Tabasco (José Ramiro López Obrador) mencionaba que “el fondo del retiro de esa visa es porque van por el Andrés Manuel grande”, por el expresidente.
¿Usted coincide con esa visión?
–Ya hablé mucho de eso. Ya, ya no voy a hablar de eso. Ya hablé, ya dije mis opiniones. He hablado como tres veces aquí en “La mañanera” –esquivó, cual gacela en despoblado, la Princesa Caramelo
–¿Tema cerrado para la Presidenta?
–Sí. Ya, ya di mi opinión. Voy a repetir lo mismo de ayer, de antier. Ya di mi opinión.
¡Chale!, pero así es la expresiva ingeniera presidenta que, por suerte, no ha sentado escuela, aunque a la dama del buen hablar, Luisa María Alcalde, se le da el tonito cuando la retórica destella en sus sesudas explicaciones, como aquello de las listas que no son listas, pero parecen listas.
Pero…
La bien vestida y recién desempacada de sus humildes vacaciones por España, la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, no se quedó atrás y para cumplir con su granito de arena en esa defensa oficiosa, declaró:
“(sus hermanos) y Andrés Manuel Chico, que es como yo le digo, él trabajó conmigo, son muchachos formados en los principios de su padre, son sumamente honestos (…)”.
¡Recórcholis!
¿Será por eso por lo que la fiscal Ernestina Godoy Rangel no ha ordenado abrir una investigación acerca de las acusaciones, documentadas, por cierto, que se han hecho contra “Andy”? Pero usted ya sabe: la defensa encabezada por la ingeniera presidenta no tiene parangón y ni quien se salga del guion.
Ahí tiene usted a los demócratas gobernadores de filiación morenista que hasta publicaron un desplegado de apoyo al orgullo del nepotismo de Andrés Manuel López Obrador.
Y ni qué decir de los legisladores que se rasgaron las vestimentas en defensa de “Andy” y en contra de la que califican injerencia del gobierno de Estados Unidos expuesta en esta revocación de la visa.
¡Ah!, pero en la sesión de la Comisión Permanente al reto de la senadora Lilly Téllez para que los nacionalistas y patriotas legisladores de Morena rompieran su visa y la depositaran en una charola, sólo uno lo atendió.
El culto y fifí Gerardo Fernández Noroña, desde la tribuna se dijo dispuesto a romper su visa, pero se disculpó porque tiene un brazo lastimado. Pretexto pueril, pero qué le cuento.
¡Chale!, refiere la lingüista Pilar Montes de Oca Sicilia, es una expresión que implica todo. Y todo es todo en el caso de la Princesa Caramelo y su equipazo.
Sí, por supuesto, dueña del poder sexenal, dispuesta a insultar, estigmatizar, mentir, parecer cultísima desde la tribuna que se paga con los dineros públicos, pero no admite derecho de réplica.
¡Ah!, porque apenas alguien osa elevar una queja y desmentir a la ingeniera Sheinbaum, irrumpen esos personajes que se asumen periodistas en defensa de la palabra y la postura oficial; por supuesto, hay aquellos que, en la misma mañanera, faltos de vergüenza, se quejan porque no les escurre el presupuesto publicitario que se dispensa a mercenarios y medios de comunicación que han doblado la cerviz.
Y sí, la ingeniera presidenta puede hacer, ordenar, instruir, disponer, conjugue usted el verbo hacer su regalada gana porque es dueña del poder que usted y usted y ustedes quizá la dieron con su voto en la elección de 2024. ¡Piénsele, porfis para el año que entra! Lea:
“Puesto que el Presidente de México tiene un poder inmenso, es inevitable que lo ejerza personal no institucionalmente, o sea que resulta fatal que la persona del Presidente le dé a su gobierno un sello peculiar, hasta inconfundible. Es decir, que el temperamento, el carácter, las simpatías y las diferencias, la educación y la experiencia personales influirán de un modo claro en toda su vida pública y, por lo tanto, en sus actos de gobierno”.
Esa, es la explicación de El estilo personal de gobernar, que el maestro Daniel Cosío Villegas escribió en 1974 y que tuvo un destinatario con nombre, apellidos y cargo: Luis Echeverría Álvarez, presidente de México en el periodo 1970-1976.
Luego nos cayó otro estilo de gobernar, el de José López Portillo, que endeudó al país y lo entregó en bancarrota el 1 de diciembre de 1982 a Miguel de la Madrid Hurtado.
¡Sopas!, ahí arrancó el periodo neoliberal que tanto odian los nuevos dueños del poder, oligarcas de nuevo cuño y más liberales que los anteriores, porque neoliberal es el T-MEC y más neoliberales las políticas emprendidas para financiera los programas asistencialistas.
Y, además, un punto coincidente con los tiempos idos es el discurso que tiene la ingeniera Sheinbaum Pardo, bien practicado en sus días de militancia ceuísta con apego a la directriz de Andrés Manuel López Obrador, maiceado por Ignacio Ovalle Fernández que fue secretario particular de Luis Echeverría y colaborador de José López Portillo, al frente del Coplamar, el SAM y la Conasupo, que desfondó.
Así que…
¿Puede la ingeniera presidenta hacer lo que le ordene su regalada gana e imponer su personalísimo interés por encima de la voluntad popular?
La Constitución es clara respecto de las Facultades y Obligaciones del Presidente (a) previstas en el artículo 89. Pero, pero…
En ninguna de sus 20 fracciones le otorga la libertad de cambiarle hasta el modo de andar al territorio nacional y su historia. Será que, en libre interpretación atiende a lo dispuesto en la fracción XX: “Las demás que le confiere expresamente esta Constitución”.
Será por eso que, cuando el pasado domingo 9 de agosto, llegó a la cima del monte, entre la Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, se le ocurrió que, ¡caray!, ¿por qué diablos no cambiar el nombre a esa zona colindante entre los municipios de San Nicolás de los Ranchos, en el estado de Puebla, y Amecameca, en el Estado de México.
Y como no queriendo dio soporte a esa puntada disfrazada de patriotismo.
“Ahora, hablando de Día Internacional de los Pueblos Indígenas, resulta que estamos en el llamado “Paso de Cortés”. Fue por aquí que Hernán Cortés, después de la masacre de Cholula, pasó hacia Tenochtitlán.
“Y este día —les propongo— que dejemos de llamar “Paso de Cortés” a este territorio, porque por aquí pasaron los pueblos mucho antes.
“Así que el día de hoy, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, llamemos a este Paso, “El Paso de los Pueblos Indígenas”.
Y arengó: ¡Que viva Puebla! ¡Que vivan todos los estados de la República y la Ciudad de México!
Por supuesto, toda la concurrencia, incluido el sabihondo gobernador poblano Aejandro Armenta, secundaron la puntada con el consabido “¡Viva!”
¡Chale!
Y, bueno, ayer en la mañanera dijo que no estaba de acuerdo con el viaje de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, a la reunión convocada por la DEA en Argentina:
“Yo había decidido que Omar mejor no fuera. Y lo puse a consideración del Gabinete —esto ya lo había platicado— y les dije a todos: “a ver, ¿qué opinan?”. Porque me quedaba duda de si valdría la pena que fuera o no.
“Y entonces todo el Gabinete, todos, por unanimidad dijeron: es importante que vaya el secretario de Seguridad para que todo el mundo conozca lo que estamos haciendo en México (…)”, refirió la Princesa Caramelo.
¿Valio la pena? Los laureles para Omar y… ¡Chale!, para las pulgas de la dueña del poder. De chile, de dulce y de manteca, tal cual la 4T. ¿A poco no, Drakko?
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