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Falsas creencias o publicidad engañosa, que promueve el cigarro electrónico como un producto que no daña la salud porque solo utiliza agua y expulsa vapor, motiva que el consumo de este producto entre los adolescentes se haya triplicado, no obstante se ha comprobada que utiliza sustancias como nicotina, glicerina, y decenas de sustancias tóxicas, cancerígenas y radioactivas en el vapor.

Juan Zinser Sierra, del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo advirtió «no es un tabaquismo menos dañino, es simplemente insistir en la adicción a la nicotina, para que ésta se perpetúe, se inicie entre los jóvenes, que es para quienes está dirigido esto fundamentalmente. Hay quienes piensan erróneamente que estos productos son afectan la salud, sin embargo, son igual o más carcinógenos que los cigarros convencionales».

A su vez, Inti Barrientos, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, mostró resultados preliminares de una investigación realizada por el instituto que demuestran cómo éstas alternativas acercan a los jóvenes a esa adicción.

«Realizado en las tres ciudades más grandes del país. Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, el estudio muestra que el probar cigarros se ha elevado de menos del 20 por ciento a casi el 35 por ciento de los encuestados; que más del 90 por ciento de los adolescentes ha oído hablar del cigarro electrónico, más del 30 por ciento lo ha probado y más del 10 por ciento lo consume actualmente».

Especialistas detallan que aún cuando su venta está prohibida en México, los jóvenes adquieren este producto en internet, redes sociales, mercados y stands en plazas comerciales,  reforzada por la falsa creencia de que proporciona status, reconocimiento y pertenencia social.