El Observatorio Nacional Ciudadano presentó los resultados del estudio Incidencia de los delitos de alto impacto en México 2015 en una conferencia de prensa que contó con la participación de Edna Jaime, Directora de México Evalúa, Josefina Ricaño, presidenta de México Unido contra la Delincuencia, y representantes de los Observatorios locales de La Laguna, Saltillo, Tehuacán, Tabasco, y Cancún.
Según datos del informe, durante 2015 se registró una disminución en las tasas de incidencia por cada 100,000 habitantes en el homicidio culposo (8.14%); secuestro (25.25%); extorsión (13.53 %); robo con violencia (11.08%); robo de vehículo (5.33%).
El único delito de alto impacto que aumentó fue el homicidio doloso (un 7.62%) siendo el Estado de México, Guerrero y Jalisco las entidades con más casos de homicidios intencionales en 2015, la tres concentraron el 29.97% del total de averiguaciones previas iniciadas en el país.
Al respecto Francisco Rivas, director del ONC subrayó que “el homicidio es considerado como uno de los indicadores más pertinentes para hacer referencia al deterioro de la seguridad debido a que refiere la violencia letal ejercida, si se analizan las tasas de víctimas por cada 100 mil habitantes Guerrero tuvo la mayor tasa de homicidios dolosos que fue de 56.5 casos en 2015, pues superó la tasa nacional en 301.53%”. Y reiteró que “La violencia homicida no sólo volvió a crecer a nivel nacional, sino que hay territorios del país en donde el delito se está diseminando. Por ejemplo, en 2015 en Zacatecas y Baja California Sur se alcanzaron tasas de homicidios dolosos nunca antes observados en los últimos 10 años. “Al comparar los resultados anuales, dio a conocer que del 2014 al 2015 los incrementos de tasas por cada 100 mil habitantes se dieron en Baja California Sur que pasó de 9.45 a 19.77 y el de Colima pues pasó de 13.92 a 23.08 homicidios dolosos “
En cuanto a los secuestros, Tamaulipas, Estado de México y Veracruz aportaron 46.49% del total de averiguaciones previas de secuestro durante el 2015. En este mismo año, Tamaulipas, Tabasco y Guerrero tuvieron las mayores tasas de denuncia por cada 100 mil habitantes, superando a la nacional en 645.21, 275.64 y 160.62%, respectivamente. Cabe destacar que uno de los mayores incrementos se dio en Querétaro, pues entre 2014 y 2015 su tasa de denuncia pasó de 0.41 a 0.95 secuestros por cada 100 mil habitantes, lo cual equivale a una variación al alza de 133.94%.
En relación a las extorsiones, las entidades con mayor número de averiguaciones previas por este ilícito en 2015 fueron Jalisco, Estado de México y Ciudad de México, las cuales acumularon en conjunto el 41.89% del total nacional. Las dos entidades con más casos de extorsión presentaron aumentos en sus tasas de denuncia, entre 2014 y 2015, Jalisco tuvo un incremento de 23.68% y Nuevo León de 33.10%.
En el 2015, las entidades que concentraron el mayor porcentaje de robos con violencia fueron Estado de México, Ciudad de México y Tabasco con el 42.55%. El análisis de incidencia por cada 100 mil habitantes indicó que las entidades con mayores tasas en 2015 fueron Tabasco, Morelos y Ciudad de México, superando el comportamiento nacional en 188.08, 158.11 y 96.57%, respectivamente. Entre 2014 y 2015, la entidad en donde creció en mayor grado la tasa de incidencia del robo con violencia fue en Michoacán que pasó de un registro de 55.35 a 91.29, equivalente un incremento de 64.93%.
Por último, en el robo de vehículo tres entidades concentraron 47.01% del total de casos registrados en 2015: Estado de México, Baja California y Ciudad de México. En términos de tasas por cada 100 mil habitantes, Baja California, Estado de México y Querétaro reportaron los mayores niveles, colocándose por arriba del comportamiento nacional en 208.73, 116.03 y 49.11%, respectivamente. Entre 2014 y 2015, Quintana Roo fue donde creció en mayor medida la tasa de denuncia del robo de vehículo pasando de 22.81 a 54.10 casos por cada 100 mil habitantes, lo cual equivale a un aumento de 137.16%.
Finalmente Francisco Rivas reiteró que “a pesar de la disminución en las tasas de incidencia en varios de los delitos de alto impacto, la violencia homicida, uno de los principales indicadores, no sólo volvió a crecer a nivel nacional, sino que hay territorios del país en donde el delito se está diseminando. Por ejemplo, en 2015 en Zacatecas y Baja California Sur se alcanzaron tasas de homicidios dolosos nunca antes observados en los últimos 10 años”, por lo que hizo un llamado a las autoridades a tomar en cuenta las siguientes recomendaciones generales:
1. Es importante dejar de privilegiar el uso de la fuerza del Estado para el combate a la inseguridad y la violencia en el país. Ejecutar una política de prevención del delito robusta, eficaz y auditable resulta ser la propuesta más viable en un contexto donde se violan reiteradamente los derechos humanos.
2. Se requiere una estrategia especial para reducir los homicidios dolosos, en la cual se atienda las causas y las consecuencias de este tipo de violencia.
3. Mejorar las condiciones estructurales que promueven la violencia y la delincuencia como la pobreza, la desigualdad, la ausencia de un Estado de derecho, entre otros factores, con la finalidad de garantizar la seguridad humana de la población en México.
4. El registro estadístico de las averiguaciones previas iniciadas debe llevarse apegado no solo a las definiciones y criterios establecidos por el SESNSP sino a los propios preceptos establecidos en códigos o leyes específicas como es el caso del secuestro. Bajo ningún supuesto es aceptable que el registro de los delitos denunciados se lleve a cabo a acorde con criterios subjetivos de los funcionarios de las instituciones de procuración de justicia, pues de esa manera dichos insumos servirán de poco o nada para el diseño y evaluación de las políticas de seguridad. Esto debe ser atendido de manera prioritaria pues muchas ocasiones el registro equivocado de las conductas delictivas implica un serio obstáculo para que las victimas tengan acceso a la justicia.
5. Las modificaciones a las bases de incidencia delictiva deben ser mínimas y en dado caso tienen que estar debidamente justificadas, puesto que los cambios en las cifras además de restar confianza en las autoridades y en las estadísticas oficiales. Además estas puede provocar análisis erróneos que pueden derivar en estrategias y políticas equivocas en materia de seguridad.
6. Las variaciones en la cifra negra responden en gran medida a la confianza de los ciudadanos en sus instituciones de seguridad, la cual solo puede ganarse a través del trato digno de las víctimas, un debido registro y proceso de investigación y una reducción real de la violencia y delincuencia en el país. Esto deben considerarlo las autoridades correspondientes pues aún no ha disminuido significativamente dicho indicador en México.