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Senadoras y especialistas coincidieron en reconocer como una forma de violencia la “sumisión química” en todas las legislaciones del país, así como sancionar esta conducta de manera severa y generar mecanismos de denuncia, diseñar campañas informativas permanentes para prevenir estas agresiones y crear protocolos de acción ante estos casos.

Al respecto, la senadora Simey Olvera Bautista señaló que entre las formas de violencia a las que están expuestas las mujeres se encuentra la “sumisión química”, que se ejerce a través del uso de alguna sustancia que los victimarios colocan generalmente en bebidas para que la víctima la ingiera con la intensión de drogarla y que, en la mayoría de los casos, termina en abuso sexual.

Este tipo de acciones no son nuevas, pero no sabemos desde cuando empezaron a usarse; sin embargo, somos la población más susceptible, expuso la legisladora al inaugurar el foro “La sumisión química: una forma invisible de violencia y vulneración de derechos”.

Destacó el caso de una mujer francesa que fue dormida por su propio esposo con un somnífero, y posteriormente fue violada en repetidas ocasiones; además, el agresor reclutó a varios hombres a través de internet, para que abusaran de ella mientras estaba inconsciente.

Por ello, Simey Olvera dijo que es preciso hablar de este tipo de acciones porque vulnera los derechos de las mujeres, y en muchas ocasiones no se denuncian porque no es tan visible, pero es un tipo de violencia que existe.

José Manuel Cruz Castellanos, presidente de la Comisión de Salud, afirmó que se necesitan campañas informativas permanentes sobre riesgos, señales de alerta y mecanismos de protección sobre estas acciones perversas, silenciosas y crecientes, que encierra este tipo de violencia; la cual deja marcas físicas, psicológicas y sociales, que vulneran la autonomía corporal que anula la voluntad y los derechos fundamentales de niñas, adolescentes y mujeres.

Debe ser una política pública integrada en escuelas, centros de trabajo, bares y espacios digitales. También actualizar las leyes para reconocer esta modalidad, sancionarla con severidad y generar mecanismos de denuncia. “La sumisión debe ser entendida como forma extrema de violencia y como violación a la dignidad humana”, agregó.

Por MC, Amalia Dolores García Mediana, refirió que el abuso sexual, la extorsión y el robo son parte de las consecuencias en las que deriva la sumisión química, misma que se da de manera silenciosa, porque las personas pierden la conciencia y hasta la memoria de lo sucedido.