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El gasto en recursos públicos y humanos ya se ha realizado y por ello, aun cuando este dispendio de recursos no es favorable para que nuestro país tenga mejores servicios o el sector salud se fortalezca para tener una mejor estrategia que permita enfrentar una tercera ola del covid, deberemos como ciudadanos responsables a acudir a las urnas este 1 de agosto.
Con un voto, a favor o no, demostraremos al gobierno federal en turno que los mexicanos votamos por un cambio y que eso estamos esperando desde el primer día que López Obrador asumió el cargo.
He insistido en señalar que, en su campaña política, que duro más de 12 años, López Obrador tenía las respuestas exactas a todas problemáticas que presenta el país, ahora que sustenta el puesto añorado, solo ha demostrado que no tiene idea del lugar que ocupa.
El puesto lo ha utilizado para denostar a todo aquel que no piensa igual que él, a echar la culpa de sus fracasos al pasado, a la gente y a circunstancias externas, como si fuera el único presidente que recibió un país con problemas.
Es cierto que un solo hombre no puede resolver los problemas de un país, pero se asegura de tener a su lado personas que le ayuden a realizar esta tarea, Sin embargo, la forma en la cual ha trabajo López Obrador es la contraria. En su gabinete existen personas con experiencia en lo que realizan, otras no quizás la mayoría, pero debe atender los consejos de aquellos que, si saben hacer las cosas, para más o menos tratar de resolver los problemas que aquejan a México.
López Obrador sigue creyendo que el tiene la solución a todo y su gabinete solamente lo ha dejado como simple adorno, como “floreros” que lucen bien pero que al final de cuenta no solucionan nada. Gente que debe esperar las instrucciones de López Obrador para poder actuar y aun cuando no estén de acuerdo con ello deberán a pie puntillas seguir las instrucciones o serán sustituidos en sus puestos y posiblemente sufran el escarnio de López Obrador y su gente.
Esta forma de actuar de la presente administración ha hecho más daño en casi tres años de su trabajo que las anteriores administraciones a lo largo de por lo menos 30 años.
Primero porque nos muestrea que la prioridad de López Obrador es la venganza, pese a que insista en señalar “la venganza no es mi fuerte”, porque esta más preocupado castigar a los ex presidentes que realizar su trabajo como titular del ejecutivo. Mantener su popularidad es antes que atender los problemas de la gente, se prometió un país más seguro y el resultado hasta ahora es una mayor inseguridad y un país donde el crimen organizado a postrado casi de rodillas a la gente. Recordemos la escena donde presuroso López Obrador acude hasta la camioneta de la mamá de Joaquín “chapo” Guzmán, para saludarla, o cuando desde Palacio Nacional ordeno soltar al hijo del narcotraficante, cuando este ya estaba ya estaba aprendido por la fuerza pública.
La gente espera encontrar un empleo y con un mejor salario dentro del país, para no salir a otras naciones en busca de por lo menos una remuneración alta, pero López Obrador en lugar de fortalecer los sectores productivos en cada presupuesto presentado les recorta su recurso bajo la política de austeridad y ahorro, que hasta el momento nadie sabe el monto total de esto y en donde se ha invertido el dinero.
López Obrador ha dejado caer a los sistemas productivos y solamente ha señalado, “cerrarán quienes tendrán que cerrar” esto al preguntarle sobre la oportunidad de aplicar políticas económicas y fiscales para evitar el cierre masivo de empresas, en su mayoría, medianas y pequeñas, que condeno a más de 10 millones de mexicanos a perder su empleo o tener menores ingresos y caer en la pobreza, en cualquiera de sus niveles.
Pero López Obrador aplaude los niveles récord que se presentan cada mes en las remesas, como si fuera un logro para su administración. No entiende que el expulsar a la gente a otras naciones es muestra de una economía débil incapaz de crear empleos para el desarrollo y crecimiento económico.
La gente espera que el sistema de salud sea eficiente, sin embargo, la escasez de medicamentos va en aumento, los destinados a tratamientos oncológicos no son surtidos en cantidades suficientes, también esto pasa con los llamados medicamentos controlados, que en su mayoría son necesitados por adultos mayores, gente que ya aporto recursos para obtener una pensión y un sistema de salud adecuado, porque la atención medica cada vea se vuelve en un proceso cuantitativo y no cualitativo.
Un médico debe atender a un número mayor de personas y por ello solo entran los pacientes a responder simples preguntas que en 5 minutos diagnostican los médicos y extienden recetas, que en su mayoría no son surtidas en su totalidad.
Este es el resultado del cambio que ha ofrecido López Obrador.
Por ello subrayó es importante salir el 1 de agosto a opinar, pero si esta opinión en su mayoría resulta positiva, obligamos a López Obrador a realizar el trabajo que hasta ahora ha dejado de realizar.
Si en su mayoría es negativa, entonces podrá a pensar a López Obrador que en el 2022 cuando se realice la consulta de revocación de mandato, esta será a favor de que deje el puesto como titular del poder ejecutivo y se vaya a su rancho, como lo ha adelantado, pero en menos tiempo del que tenía previsto.
