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<< El coordinador del PRI advirtió que inflación, desempleo y malas decisiones del Banco de México están agravando la crisis económica
<< Señaló que el aumento de precios ya superó al salario mínimo y está dejando sin capacidad de compra a las familias
México enfrenta una combinación peligrosa: inflación alta, alimentos caros, energéticos elevados, desempleo y bajo crecimiento. Si no se corrige el rumbo, 2026 podría quedar como un año especialmente difícil para millones de familias, afirmó el diputado federal Rubén Moreira Valdez.
El legislador del PRI advirtió que el deterioro económico ya impacta directamente en el bolsillo de las familias, con una combinación de incremento en los precios de la canasta básica, pérdida de empleo formal y decisiones erráticas en política monetaria.
El congresista señaló que la realidad económica contradice el discurso oficial, ya que mientras el gobierno presume estabilidad, los mexicanos enfrentan aumentos severos en alimentos, combustibles y servicios básicos.
Moreira subrayó que la inflación no solo está fuera de control, sino que está superando por mucho el incremento al salario mínimo, lo que ha provocado una pérdida real del poder adquisitivo. “La gente va al mercado y se da cuenta de que ya no le alcanza; esa es la verdadera medición de la economía”, enfatizó.
Asimismo, cuestionó la decisión del Banco de México de reducir la tasa de interés en un contexto inflacionario, al advertir que esta medida contradice la lógica económica y puede agravar el problema al incentivar el gasto en lugar del ahorro.
El exgobernador de Coahuila también alertó sobre la falta de crecimiento económico, la caída en la actividad productiva y la ausencia de obra pública que detone inversión, lo que, dijo, está frenando el desarrollo del país. Añadió que proyectos como el Tren Maya siguen representando una carga financiera sin cumplir con las expectativas planteadas.
Por su parte, Mario Di Costanzo explicó que la inflación ha mostrado una aceleración sostenida desde finales del año pasado, impulsada principalmente por el encarecimiento de alimentos y energéticos. Detalló que, aunque la inflación general ronda el 4.6 por ciento, hay alimentos como el jitomate que han superado el 100 por ciento de aumento en un año.
Advirtió además que el alza en el precio del diésel, que ya alcanza los 30 pesos por litro, impacta directamente en el costo del transporte y, por ende, en todos los productos. A esto se suma, dijo, una política fiscal insuficiente para contener los precios de los combustibles.
Di Costanzo también alertó sobre el incremento en el número de personas que han tenido que retirar recursos de su Afore por desempleo, lo que refleja la precariedad laboral y compromete el futuro de los trabajadores.
En su intervención, Miguel Ángel Sulub coincidió en que los precios de los combustibles han rebasado los límites anunciados por el gobierno, evidenciando una falta de control en el mercado. Señaló que en distintas regiones del país la gasolina ha superado los 24 pesos por litro, mientras que el diésel y la gasolina premium han alcanzado niveles superiores a los 30 pesos.
Los participantes coincidieron en que el país enfrenta un escenario económico adverso, caracterizado por alta inflación, bajo crecimiento y debilitamiento del empleo formal, sin que exista una estrategia clara del gobierno para revertir la tendencia.
Rubén Moreira concluyó que los indicadores oficiales pueden maquillarse, pero hay una realidad que no se puede ocultar: “el bolsillo de las familias mexicanas”.
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