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Los malos signos se acumulan.
En apariencia la reforma política y (mal) llamada reforma electoral genera grietas en la alianza política del régimen.
Grietas artificiales, negociadas o reales porque al final el gobierno ha sacado sin problemas sus leyes y cambios a sus leyes.
Pero atrás hay fantasmas.
Las fracturas verdaderas están en el Instituto Nacional Electoral (INE) y se asoman en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Siete consejeros desacreditaron a su presidenta Guadalupe Taddei y su proceder porque toma decisiones sin representar la opinión colegiada del organismo.
Y en el Trife de Gilberto Bátiz hay movimientos similares a los realizados en el pasado y cuyo final fue la destitución de los presidentes en curso.
Esos golpes determinaron las salidas sucesivas de Janine Otálora, José Luis Vargas, Reyes Rodríguez Mondragón y Mónica Soto.
¿Esos son los garantes de nuestra democracia?
Así llegó la elección de magistrados, la nueva conformación y la concesión del gobierno de ampliarles el período porque son incondicionales y fallan a su favor los asuntos importantes.
EL CISMA DE TADDEI
Centrémonos en el INE.
La conducción desaseada de la presidenta Guadalupe Taddei amenaza con un cisma porque usa y abusa del poder otorgado por el TEPJF, antes con Mónica Soto y ahora con Gilberto Bátiz.
No pueden estar equivocados siete de los nueve consejeros al desacreditar las observaciones enviadas por Taddei al Senado sobre la (mal) llamada reforma electoral.
En cualquier democracia, aun en la cuatrotera, siete son mayoría y no pueden estar equivocados Arturo Castillo, Carla Humphrey, Martín Faz, Rita Bell, Jaime Rivera, Dania Ravel y Claudia Zavala.
Puede verse como consecuencia del populismo al llamar a las elecciones del acordeón para imponer personajes afines en órganos claves.
Ahora hablemos del Trife:
El martes en la mañana se reunieron en un restaurante de San Ángel tres magistrados, la expresidenta Mónica Soto y los dos Felipes, De la Mata y Fuentes Barrera.
Nadie conoce los temas abordados, pero internamente el tribunal está agitado y los miembros de la Sala Superior revisan la conducción de Gilberto Bátiz y si se presentan a reelección en 2027… si no hay cambios o decretos.
Con estos antecedentes cabe una pregunta de fondo: ¿con esos órganos electorales vamos a las votaciones del año próximo y hacia la democracia prometida por la 4T morenista?
No hay presagio optimista.
UN RARO PROCEDER
1.- Ha sido un comportamiento muy extraño.
A nadie sensato le cuadra la conducta de los partidos Verde Ecologista de México y del Trabajo en tiempos recientes.
Los dos, cual mercenarios, han encarecido su acompañamiento a la 4T aun cuando las decisiones puedan disminuirlos o hasta borrarlos.
Bajar su representación parlamentaria o ver mermadas sus participaciones -prerrogativas legales o apoyos de otro tipo- no son riesgos simples porque así han vivido.
¿Esa conducta fue acordada?
No dan ganas de registrarlo de esa manera, pero pronto sabremos cuál será el pago ofrecido por la autoridad y con cargo a la sociedad.
Y 2.- Tampoco hay garantías de liberar recursos quitados a congresos y ayuntamientos para beneficiar a la población con más y mejores servicios.
Ninguna cláusula está incluida en alguna roma para garantizar la redistribución de recursos y así, a ciegas, la reforma fue aprobada por Morena, el Verde y el PT.
@urenajose1
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