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Mientras giraba el balón, el trompo de la política no dejó de zumbar y el Instituto Nacional Electoral (INE) otorgó registro a dos nuevos partidos políticos: Construyendo Sociedades de PAZ y –de manera condicionada- a Somos México.

El verdadero desafío para ambos empieza ahora. Porque una cosa es obtener un registro; otra muy distinta, conquistar el respaldo ciudadano. La historia política mexicana lo ha demostrado una y otra vez: una cosa es llenar plazas; otra muy distinta, llenar urnas.

Como reportero –comencé a cubrir campañas presidenciales, estatales e intermedias desde 1994- vi mítines multitudinarios del PRI que parecían conciertos. Vi al PRD llenar el Zócalo las veces que quiso y vi artistas como Juan Gabriel cerrar campañas. A Labastida le compuso: «Ni Temo, ni Chente, Francisco va a ser presidente».

Ambos eran los partidos con mayor capacidad de movilización.

Hoy el PRI enfrenta, después de ser el partido hegemónico, una “profunda marginalidad política a nivel federal”; y el PRD primero perdió su principal bastión: la Ciudad de México y luego el registro al no obtener el 3 por ciento de la votación válida emitida en la elección federal del 2 de junio de 2024.

Somos México viene de las movilizaciones en las calles de la llamada Marea Rosa, un movimiento ciudadano que surgió en noviembre de 2022 como respuesta del Plan B del presidente Andrés Manuel López Obrador, que buscaba modificar al INE para vulnerar su autonomía.

El enojo llena plazas. La esperanza las mantiene vivas. Pero convertir ambas cosas en votos exige algo mucho más complejo: maquinaria electoral, candidatos creíbles y una narrativa capaz de trascender la protesta.

Ahí están los retos y los riesgos.

El partido rosa –color que el INE le ha pedido quitar de su emblema y hasta cambiar su nombre- requiere pasar de manifestantes a una organización territorial sólida en estados, municipios y colonias, lo que es lento y costoso para no quedar como un nicho urbano.

Entre los partidos de oposición existe la preocupación de que fragmente el voto sin restarle terreno significativo a Morena. A ello se suma la percepción, presente en algunos sectores, de que se trata de «viejos rostros con nuevo logo».

Y una vez más la historia política ofrece lecciones.

A diferencia del PRD que nació en 1989 tras una escisión ideológica profunda dentro del PRI, Somos México parte de otra lógica: surge de un movimiento ciudadano horizontal, con énfasis en la defensa institucional. Además, sus principales liderazgos aportan experiencia, seriedad y perfiles técnicos, pero carecen del carisma masivo o el “efecto arrastre” que moviliza grandes bloques electorales.

El salto de la calle a la urna no es automático. Requiere priorizar el fortalecimiento local (alcaldías, congresos estatales) antes de buscar protagonismo federal prematuro, construir candidatos atractivos y ofrecer propuestas concretas más allá de la crítica.

El desgaste de Morena y el gobierno de la 4T abren un espacio político que Somos México intentará ocupar. Que logre convertirlo en votos es otra historia.

Una vez más, la historia demuestra que algunos partidos nacen con vocación de competir, pero otros terminan integrándose a proyectos políticos más amplios.

Digámoslo de manera coloquial: terminan convertidos en “satélites” o “paraguas” del partido hegemónico para sobrevivir bajo su sombra.

Y ese puede ser el caso de Construyendo Sociedades de PAZ.

A diferencia de Somos México, el PAZ no es un partido de reciente creación. Tiene su origen en el Partido Encuentro Social (PES) y en su posterior repetición, el Partido Encuentro Solidario (PES).

En las tres etapas se apoyaron en las iglesias evangélicas y su principal dirigente y fundador es Hugo Eric Flores Cervantes, actualmente diputado federal de Morena.

En ese contexto, preguntamos: ¿qué papel desempeñarán estos dos nuevos partidos dentro del sistema? ¿Son alternativas con identidad propia o terminarán reforzando bloques ya existentes?

Porque las marchas hacen ruido. Las urnas hablan en silencio. El verdadero registro de un partido no lo entrega el INE: se lo entrega el ciudadano el día de la elección.

Los trompos y las pirinolas ya empezaron a girar. Ahora veremos cuáles llegan a las urnas.

En X: @castroclemente

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