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, para tratar de resolver el desabasto de medicamentos.

• Las “Farmacias para el Bienestar” no cumplen con los requisitos mínimos de la Ley General de Salud, en cuanto al almacenamiento, conservación y caducidad de los medicamentos. En la práctica, se trata de sacar los medicamentos de los almacenes de las instituciones de salud, para exponerlos en la calle.

Éctor Jaime Ramírez Barba, Secretario de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados e integrante del Grupo Parlamentario del PAN, denunció hoy que la promesa de abasto de medicamentos del gobierno de la presidenta Sheinbaum ha involucionado de la «Megafarmacia» a una simple y precaria instalación a la que insisten en llamar «Farmacias del Bienestar», pero que jurídicamente no cumple con los requisitos mínimos de la Ley General de Salud.

El diputado panista calificó la nueva presentación de las «Farmacias del Bienestar», como la instalación de «puestitos en la banqueta», un modelo improvisado que pone en riesgo la salud pública y evidencia el fracaso en la estrategia de abasto de medicamentos.

«La ‘Farmacia del Bienestar’ que hoy presumen en Palacio Nacional es, para efectos práctos y legales, un módulo callejero de entrega de cajas; ni farmacia, ni botica, ni droguería. Es un stand promocional, ideal para la foto, pero carente de sustento regulatorio, En la práctica, se trata de sacar los medicamentos de los almacenes de las instituciones de salud, para exponerlos en la calle» declaró el Secretario de la Comisión de Salud.

El comunicado subraya las siguientes irregularidades y contradicciones con la ley vigente:


• Violación a la Ley General de Salud: el Artículo 257 de la LGS establece categorías claras para los establecimientos dedicados al proceso de medicamentos: Farmacia, Botica, y Droguería, todas definidas como establecimientos formales con infraestructura y control sanitario. Un puesto de láminas en la banqueta como las “Farmacias del Bienestar” no encaja en ninguna de estas clasificaciones y opera al margen de la ley.


• Ausencia de requisitos sanitarios: las verdaderas farmacias están obligadas a cumplir con la farmacopea, Normas Oficiales, contar con un Responsable Sanitario titulado (especialmente si manejan medicamentos controlados, Art. 260) y garantizar condiciones de almacenamiento, cadena fría, control de caducidades y farmacovigilancia. El modelo del «puestito» en la banqueta, con entrega exprés de las “Farmacias del Bienestar”, no presenta evidencia de que cumpla con estos controles críticos.


• Abasto insuficiente: la supuesta gran estrategia nacional se reduce a un anaquel con apenas 22 claves de medicamentos, lo que el gobierno afirma cubre el 80% de lo requerido por adultos mayores. «Esto es farmacología por decreto. Pretender que el resto de las patologías de la población se resuelven con un kit básico es irresponsabilidad. La salud no se resuelve con un anaquel de láminas,» puntualizó el legislador panista.


• Incrementa el riesgo de desabasto: la nueva estrategia contempla inutilizar los almacenes de las instituciones de salud que tradicionalmente han operado con estrictos controles sanitarios, se trata de sacar a la calle los medicamentos que ya se distribuyen en las instituciones


• Seguirá la centralización de los medicamentos por parte de Birmex: las ‘Farmacias del Bienestar’ serán abastecidas por BIRMEX, institución que ha fracasado sistemáticamente en las compras consolidadas de medicamentos. Este esquema es parte de las denominadas ‘Rutas de la Salud’, un modelo improvisado con el que la presidenta busca repartir medicamentos como si fueran papitas.


• Usarán las Tiendas del Bienestar como almacenes: esto quiere decir que se instalarán en centros de almacenamiento que parecen tiendas de abarrotes, instalaciones que no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad, control de temperatura, ni los protocolos de control de caducidad y manejo de inventario que exige la normativa farmacéutica.


• Estarán ligadas al programa “Salud Casa por Casa”: esta decisión implica que el manejo y la dispensación de medicamentos quedarán en manos de los Servidores de la Nación en lugar de profesionales de la salud, como exige la ley. Esto no es un modelo de salud, sino una clara intención política de seguir controlando los recursos estratégicos del sistema de salud para fines clientelares y de propaganda.

“Llamar farmacia a un módulo en la banqueta no lo convierte en farmacia, como tampoco llamar ‘hospital’ a una carpa lo vuelve hospital. Todo lo que hoy se presume en conferencias tendrá que pasar, tarde o temprano, por el filtro de la Ley, las NOMs y los verificadores sanitarios. Exigimos que el gobierno se apegue a la LGS y garantice un verdadero sistema de abasto con establecimientos que cumplan la normativa, protegiendo así la salud y la seguridad de los mexicanos,» finalizó el Dr. Éctor Jaime.