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La incertidumbre sigue en aumento sobre el destino del plan B, de la reforma electoral, porque aún no llegan los acuerdos políticos en el interior de la coalición que conforman Moena, PVEM y PT, y esto deriva ahora de la necedad de Claudia Sheinbaum de poner la revocación de mandato el mismo día de los comicios intermedios.

La postura del PT constituye el dique principal al no estar de acuerdo en este punto porque que considera que, al facultar a la presidenta para solicitar el apoyo ciudadano, podría generar inequidad en la contienda favoreciendo a Morena y dejando en desventaja a las demás fuerzas políticas.

La revocación del mandato fue una creación de la 4T con el objetivo de mantener la imagen de su mesías en la mente de todos los mexicanos y con ello influir en decisiones electorales, porque aun cuando el argumento es otorgarle a la ciudadanía un instrumento de evaluación al ejercicio del poder presidencial y de las gubernaturas, termino siendo el instrumento ratificación, de la imagen una persona.

Pero este mecanismo estableció reglas claras constitucionales y legales que impedía la que la presidencia pudiera hacer promoción de su imagen, porque este mecanismo debe ser solicitado por, al menos, el tres por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores que manifiesten tener desconfianza sobre el ejercicio de las funciones de la propia presidencia, y hasta el momento ningún grupo de ciudadanos ha pedido esta revocación.

En el plan B, que envío Claudia Sheinbaum, se propone que el ejercicio de revocación del mandato se realice en el tercer o cuarto año de gobierno, es decir, abre la posibilidad para que en 2027 se implemente el mismo día de las elecciones e incluye dar a la primera mandataria atribuciones para difundirlo y solicitar el voto a su favor, en pleno desahogo de las campañas de todas las demás elecciones federales y locales, lo que muestra un piso disparejo en los comicios porque la promoción de la imagen de la presidenta arroparía las candidaturas de su partido.

Aprobar esa modificación simplemente anularía el principio de neutralidad previsto en la Constitución al que están obligados en su desempeño todos los funcionarios públicos. Creando ventajas indebidas en favor de las candidaturas del Morena.

Entonces quien verdaderamente está mal no es el PT, sino Morena por querer nuevamente adecuar las leyes a su favor, y convertir un derecho de la ciudadanía en un soporte político del partido.

El PT ha denunciado, el regreso del partido único, a costa de sacrificar la atención de temas prioritarios como el ataque a la intervención de grupos del crimen organizado en las elecciones o separar la jornada de votación de las elecciones judiciales de las demás elecciones. El PT y todos los partidos políticos tienen un compromiso con su supervivencia política, pero principalmente con la democracia mexicana.