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México requiere de una discusión a fondo sobre las políticas públicas que la actual administración sigue implementando y que la mayoría de ellas, para no decir todas, no tienen un sentido que nos lleve a resultados alcanzables en el corto plazo.

Se ha manifestado que una política de Austeridad y Ahorro podría llevarnos a evitar incrementar la de deuda pública y el pago de mayores intereses, lo cual hace mucho daño a los mexicanos, pero hace más daño el tener recursos y contar con créditos financieros internacionales y no hacer uso de ellos, de forma adecuada, para impulsar el crecimiento económico necesario para evitar que más del 55 por ciento de la población en México se ubique en niveles de pobreza.

Si se utilizan con responsabilidad los créditos financieros podrían fortalecerse los sectores productivos para la creación de empleos y por supuesto reactivar el círculo virtuoso, donde existan ingresos no solo para cubrir las necesidades básicas, sino para que se pueda gastar un poco más en términos de esparcimiento y mejor calidad de vida.

Esta administración sigue empecinada en querer cerrar el sector energético, uno de los fundamentales para que cualquier nación pueda desarrollarse, pero si se cierra este sector y se utilizan procesos arcaicos para generar energías, seguiremos siendo dependientes de los productos del extranjeros, porque entonces solo produciremos las mismas cantidades que hasta ahora tenemos sin buscar esas alternativas que puedan contribuir en la generación de energía que se necesite en la instalación de más empresas en todo el país, llevando con ello el desarrollo de zonas que hasta este momento siguen viviendo aisladas por la falta de carreteras las conecten a las grandes ciudades para vender sus productos.

Se debe discutir las políticas públicas que hasta ahora a implementado ella administración federal para tratar de frenar el crecimiento del crimen organizado, que ha logrado establecer zonas importantes del país, donde solo ellos operan, bajos sus reglas y normas que colocan a los pobladores de estas zonas en rehenes del crimen organizado y quien ose salirse de ellas solo puede encontrar la muerte.
Esto resulta en que las leyes que se establecen violentas los derechos fundamentales de la gente sobre la carta magna que sustenta el derecho en los mexicanos.

Se deben discutir las políticas públicas para evitar que nuevamente todo el poder caiga en una sola persona, donde no existan organismos independientes, que puedan supervisar y señalar los puntos negativos de las acciones que la administración federal y sus organismos cometen.

Estos organismos deberán seguir siendo constituidos por integrantes de la sociedad civil, que no respondan a interés de un grupo político o le deban el cargo, por de lo contrario seguiremos retrocediendo y solo seguiremos alimentando al monstruo del autoritarismo.

Se necesitan discutir la políticas públicas, para desaparecer de una vez por todas ese pulpito que se han convertido las conferencias matutinas diarias, donde únicamente escuchamos frases huecas y ocurrencias que no llevan a nada, donde el titular del Poder Ejecutivo puede descalificar a sus oponentes o imponer mentiras que varias veces repetidas resultan verdades sin sustento.

Pero para poder discutir las políticas públicas, es necesario contar con una oposición política que no se convierta en el obstáculo para crecimiento del país, sino en el puente facilitados, a través del dialogo y mirando los intereses del país antes de los ideológicos.
La idea de poner a discusión las políticas públicas es para que todos los partidos políticos tomen en serio su labor y representen verdaderamente a los grupos sociales que representan y no solo busquen realizar alianzas y coaliciones que terminan deteniendo al desarrollo del país.

México es un país altamente rico en recursos naturales con capacidades, que, si se explotan, pueden colocar a México entre la economías más importantes del mundo, pro para ello deberemos empezar a discutir las políticas públicas encaminadas a este objetivo dejando de lado los intereses particulares de pequeños grupos políticos.