«Nunca más” el Estado debe reprimir a un movimiento social, afirmó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, 58 años después de la masacre de Tlatelolco.
Al iniciar su habitual rueda de prensa matutina en Palacio Nacional, que estaba rodeado de vallas y de un amplio despliegue de policías previo a la marcha vespertina, la mandataria abrió con la consigna “2 de octubre no se olvida” y evocó la fecha como “uno de los episodios más dolorosos de la historia de México”.
Recordó que al comenzar su administración se publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo que reconoce la matanza de 1968 como crimen de lesa humanidad y señala como principal responsable al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien, subrayó, lo admitió “en distintos momentos de su vida después de haber sido presidente”.
Ese acuerdo de 2024 instruyó a la titular de la Secretaría de Gobernación (SG) a ofrecer una disculpa pública a las víctimas y comprometió al Ejecutivo federal a “garantizar la no repetición de atrocidades”, entre ellas la represión, las cárceles clandestinas y la tortura.
“Nuestra solidaridad siempre está con quienes lo vivieron en ese momento, sus familiares, y nunca más, nunca más una represión del Estado a un movimiento social”, declaró Sheinbaum en su conferencia.
Encuentro con Eureka
Más tarde, Sheinbaum se reunió con integrantes del Comité Eureka, fundado por Rosario Ibarra de Piedra. En un mensaje en X, acompañado de una fotografía, explicó que el propósito fue “dar seguimiento a la demanda de verdad y justicia” y a la búsqueda de respuestas para las víctimas de la llamada guerra sucia, en los años 60 y 70, y sus familias.
Mantener viva la memoria y escuchar a quienes han exigido justicia durante décadas es “parte fundamental de la construcción de un país que no olvida”, sostuvo.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, escribió aparte en esa red: “Hoy tenemos un gobierno que protege los derechos humanos y acompaña las causas sociales”.
Con información del periódico LA JORNADA
