El presidente de Brasil expresa su deseo de que las medidas de aislamiento sean levantadas en el país esta semana y las da por fracasadas
Bolsonaro, que desde el inicio de la pandemia tendió a minimizar su importancia y afirma que las medidas de contención no pueden frenar la actividad económica, reemplazó la semana pasada a su ministro de Salud, que era favorable a las medidas de aislamiento vigentes ya en los principales estados del país, como Sao Paulo y Río de Janeiro.
El nuevo coronavirus deja hasta el momento en Brasil 38 mil 654 casos y 2 mil 462 muertes, de acuerdo con datos oficiales que los expertos consideran de 12 a 15 veces inferiores al escenario real, debido a la falta de pruebas diagnósticas.
Las proyecciones oficiales estiman además que la curva ascendente de contagios llegará a su tope entre mayo y junio.
El domingo, Bolsonaro arengó frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia a manifestantes que pedían una «intervención militar ya, con Bolsonaro», así como el cierre del Congreso y de la corte suprema.
Su participación en ese acto provocó reacciones de todas las esferas políticas y judiciales, aunque el jefe de Estado afirmó este lunes que «respeta» los poderes judicial y legislativo.
En el seno del gobierno, las polémicas no se calmaron con la sustitución del ministro de Salud Luiz Henrique Mandetta por el oncólogo Nelson Teich, según indicó Bolsonaro al revelar que uno de sus ministros recomendó reforzar las medidas de cuarentena multando a quienes saliesen sin motivo a las calles.
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