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Se dice que en la política la forma es fondo y esto se demuestra aún más en esta administración que sigue haciendo distinciones entre aquellos quienes apoyan su proyecto de la 4T y los que aún no se han convencido de ello.

Andrés Manuel López Obrador quien es el líder del proyecto, desde que tomó protesta como titular del Ejecutivo, ha realizado esta diferencia al reunirse con legisladores y gente que constituyeron la alianza Juntos Haremos Historia en 2018 y ahora lo repite con los 11 candidatos ganadores a las gubernaturas que estuvieron juego y que surgieron de esta alianza, a pesar de que muchos de ellos posiblemente serán impugnados ante el Tribunal Electoral

La reunión de este día les da un espaldarazo y a su vez presiona un poco la decisión del Tribunal Electoral, para evitar un conflicto directo con el presidente.

Con esto se demuestra que a López Obrador no le interesa el dialogo con aquellos que piensan distinto a él y que buscará seguir presionando para que todos, de alguna forma u otra, se sumen al proyecto, aun cuando sigue sin entenderse los objetivos finales del mismo, y solo se declara que es importante para el cambio,

Esto también demuestra que el cambio prometido solo se da si la gente se adhiere al proyecto 4T o de lo contrario no será tomado en cuenta por el presidente.

Ejemplos claros de lo anterior son las denostaciones que casi a diario hace del sector empresarial que no está con la 4T, o la clase media que no dio el triunfo total a Morena y sus aliados en los pasados comicios electorales

Esto nos lleva a preguntar, ¿verdaderamente tenemos un presidente que vela por los intereses de todos los mexicanos? ¿o solo por aquellos que piensan que López Obrador es el único que puede cambiar el rumbo del país? , aun cuando en el proceso deje a millones de personas en la pobreza y no se crezca económicamente, como lo necesita, el país.

Es cierto, no es malo que el Presiente se reúna con quien es afín políticamente, pero esto debe hacerse en lugares adecuados para ello, y no utilizar el Palacio Nacional para establecer de facto que los 11 candidatos que se reunirán con él serán protegidos y apoyados para que no sean descalificados por el Tribunal Electoral y se les otorgue en los próximos días sus constancias definitivas como ganadores a las gubernaturas correspondientes.

Un presidente no debe hacer distinciones entre ganadores de unas siglas y de otras. Eso es lo que hace un líder faccioso, no un gobernante comprometido con la promoción de la igualdad.

Hacer estas distinciones no tienen sentido regional o coyuntural y solo confirma que desde Palacio Nacional no se respeta la voluntad ciudadana.

Debe entenderse que cada ganador de los comicios debe renunciar al color por el cual fue elegido y deberá realizar su trabajo por el bien de todos los pobladores de sus estados, en el caso de los nuevos gobernadores, y por el bien de todos los mexicanos en el caso de los diputados federales

Sin embargo, el ejemplo que da López Obrador, de seguir dividiendo, lo hace desde el puesto de titular del poder Ejecutivo y de alguna manera influye en sus colaboradores para que lo repitan y el resultado es un México dividido

López Obrador no respeta el mismo su objetivo del cambio y actúa como el viejo PRI, donde el presidente era líder de un grupo y no de un país, donde las decisiones favorecían más a quienes lo apoyan y no a quienes no piensan igual. Es lamentable, que, ante una promesa de cambio, sigamos viendo acciones que no nos llevan a buen puerto porque la división social es un terrible mal que impide un crecimiento equitativo y por supuesto una mejor calidad de vida de los todos en el país.

Este martes en su acostumbrada conferencia matutina, López Obrador arremetió ante los empresarios y les recordó que «el presidente es el representante de todo el pueblo y que no se puede ningunear al presidente», sin embargo, él hace todo lo contrario y descalifica a una parte de los mexicanos, no entiende que a veces la forma es fondo y esto puede o no ayudar en la recuperación política, económica y social de un país.