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El Banco de México durante la última semana se ha convertido en el foco de atención de Andrés Manuel López Obrador, pero esta atención no ha sido para señalar que el trabajo realizado por este organismo autónomo ha permitido al país mantener niveles de inflación realmente bajas y que para este 2021, la meta establecida sigue rondando entre el 4 y 4.5 por ciento, que aun cuando será mayor a loa años anteriores será positivo para la economía nacional.

Esto es, ante la presión que significa la recuperación total de los sectores productivos y por consecuencia la demanda en la compra de materias primas para la producción y de alimentos para la gente, los precios de los productos se incrementan presionando los niveles de inflación.

Ante ello, el Banco de México ha tomado las medidas adecuadas disminuyendo sus tasas de interés para evitar que el costo del dinero sea alto y con ello poder detener la especulación que muchas personas realizan al sacar del mercado sus recursos y colocarlos en la compra de bonos del gobierno con tasa de interés altas.

Por lo que la única salida que se encuentra para incrementar sus ganancias es re invertir sus recursos en mayor producción, aumentando la oferta de productos y con ello bajar el precio de los mismos.

Es una operación que a simple vista se ve sencilla y lo es, si se deja que el Banco Central actué y cumpla con el objetivo principal de su labor que es mantener la estabilidad económica en el país.

Sin embargo, esto no lo ha comprendido López Obrador y ante la nula aportación de remanentes del Banco de México para el gobierno federal, López Obrador empezó a señalar que el Banco de México no ha cumplido con esta labor, como lo hizo en un buen parte con la administración anterior.

Es decir, quiere López Obrador que se le trate igual, enviándole dinero que resulta de la política monetaria de restringir el circulante para evitar una mayor especulación monetaria, pero no entiende que ese dinero sirve para crear un fondo que permita al Banco Central del país hacer frente cuando sea escaso el dinero circulante

López Obrador quiere, por capricho, ese dinero para aplicarlo en los proyectos que su administración ha puesto en marcha y que han costado más de lo previsto.

En meses anteriores, López Obrador se ufanaba por el “super peso”, resultado de la política economía bien implementada por el Banco de México, que ubicaba a nuestra moneda en niveles por debajo de los 19 pesos por dólar, luego con la apertura de los sectores productivos y la obligación de muchas empresas para hacer frente a sus pagos en el exterior, el peso fue demandado y termino en una elevación en el tipo de cambio en 25 pesos por dólar.

Esto provoco que el Banco de México aplicara nuevamente su política monetaria, restringiendo el circulante para volver a niveles inferiores a los 20 pesos por dólar, y que se convirtiera en perdida de recursos, lo que hasta ahora no han dejado remantes

Esto ha molestado a López Obrador que, sin medir sus dichos, aseguro que no promoverá la continuidad del actual gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, y propondrá un nuevo presidente de la Junta de Gobierno de Banxico “más apegado a la economía moral”, lo que eso signifique para el titular del Ejecutivo.

Esta palabras, no solo aclararan la postura de López Obrador ante un organismo autónomo, que poco le importa, sino que a nivel internacional la postura pone a pensar a los inversionistas en aplicar sus recursos en nuestro país, si el encargado de la política monetaria será un incondicional de López Obrador y solo trabajará bajo las reglas del Ejecutivo y no con autonomía económica y financiera.

Esto último resulta de enorme riesgo para los capitales tanto nacionales como extranjeros, ya lo empezamos a ver ante la salida de capital de inversión del país, que en este primer trimestre se ubicó cercano al 19 por ciento.

Sin capital, nacional o extranjero, ninguna nación puede crear los empleos necesarios y por consecuencia la falta de estos empleos crea una desocupación laboral que perjudica directamente en la economía de las familias. Nuevamente los dichos de López Obrador podrían lastimar al país y a mucha gente económicamente hablando