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A mediados de este mes de julio, tanto el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), como el Banco de México (Banxico), darán a conocer sus niveles de inflación del mes de junio y posiblemente un estimado del nivel de este rubro en la primera mitad del año, el cual se estima, por economistas y analistas se ubicará por encima del 6 por ciento.

Probablemente en respuesta de estos números, el gobierno federal saldrá a señalar que este nivel es aún manejable y que para el final de este 2021, la inflación podría ubicarse por abajo del 5 por ciento.

Este resultado estarás basado a la estrategia de establecer la política de precios controlados, por lo menos en dos productos básicos para la economía familiar y que en los últimos meses han sido factor determinante del aumento en el nivel inflacionario que son el Gas LP y la tortilla.

Es probable que mucha gente piense que es la mejor solución, el establecer por parte del gobierno un precio tope para evitar que estos insumos se incrementen cada vez más y sigan golpeando la economía familiar.

Sin embargo, el utilizar una solución tan simple, en el corto plazo resultaría de mayor daño que el aplicar otras estrategias como el permitir el abrir aún más los sectores a una libre competencia.

Veamos cada solución, si el gobierno de López Obrador establece el control de precios, probablemente estabilice el precio y se quede entre los 15 y 17 pesos el kilogramo de tortilla y entre los 20 pesos el kilogramo de Gas LP. Medida que de inmediato permitiría a las familias establecer un gasto mensual con base en estos previos.

Sin embargo, en el corto plazo tendría que utilizar recursos del erario público para mantener estos precios, por lo que aplicaría subsidios a estos productos, que significa que del gasto público tendría que destinar recursos para evitar incremento en sus precios, pero estaría destinado recursos que podrían utilizarse en la compra de medicamentos o hacer más eficiente cualquier otro servicio, lo que dejaría descobijados otros sectores.

Esto provocaría que en esos sectores se rompa la cadena de producción y muy probablemente se provocaría el aumento de los productos finales, entonces se taparía un hoyo, pero se destaparía otro.

En el corto plazo algunos otros sectores relacionados a estos principales también mostrarán modificaciones no solo en sus cadenas de producción sino en el precio de los productos finales, que la tendría que ser pagados por el consumidor sea como incremento de precios o a través de nuevos impuestos o el incruento de los ya existentes.

Otra solución es establecer una estrategia económica con políticas públicas que permitan invertir en estos sectores, para generar el Gas LP y obtener una mayor cantidad de maíz que pueda convertirse en tortilla, el cual deberá quedarse en su mayoría en el país y solo sacar a la venta en mercados internacionales el excedente.

Entonces esto implicaría aumentar el presupuesto al maíz, y el sector agropecuario en general, para producir no solo el alimento que consumiéremos los mexicanos sino excedentes que puedan venderse al exterior y que permita que los productores obtengan beneficios económicos.

Pero para evitar que en los prepuestos públicos algunos sectores queden con menores recursos, será importante establecer una apertura de mercados, donde las inversiones privadas y públicas puedan sustentar el gasto para establecer crecimientos de la producción.

De ser la apertura al libre mercado la solución, no solo se podrá crear mayor producto, sino se abrirían otras fuentes de empleos para absorber mano de obra y evitar que muchos mexicanos sigan en el desempleo, se generarían recursos y ganancias que pagarían sin dificultad impuestos.

El resultado final es el adecuado para reactivar el círculo virtuoso de la economía que es más empleos para producir más, pero estos empleos mejor pagados para mejorar la calidad de vida de los mexicanos a través del cobro de impuestos destinados a mejorar l a favor de obtener crecimientos económicos nacionales.

Entonces la solución está a la vista, sí se quiere atacar de fondo los altos precios del Gas LP y la tortilla, en lugar de fijar precios arbitrariamente, que pueden esconder ineficiencias y prácticas poco competitivas, sería mejor tener programas sectoriales y una apertura de mercados.

Pero también utilizar a los órganos reguladores y dependencias del gobierno para utilizarlos y evitar que rejunten empresas para establecer precios y conformar un mercado corrupto.