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Empieza el cierre de este año y los trabajadores en México están esperando con ansiedad se les otorgue su aguinaldo con el objetivo de comprar lo necesario para tratar de mejorar su calidad de vida, algunos otros para hacer frente a los adeudos que mantienen como consecuencia del daño colateral que trajo la pandemia del covid y que obligo al cierre de los sectores productivos, llevando esta decisión al cierre permanente de muchas empresas y por consecuencia al despido de los trabajadores o en el mejor de los casos a reducir las remuneraciones saláriales.

Es cierto que a principios de este año se logro un incremento al salario mínimo, decisión que se realizo por decreto y no por consenso, que tuvo consecuencias inmediatas con la reducción de las nominas con el objetivo de no lastimar demasiado la producción y con ello intentar salir a flote en una crisis que a lo largo de este año fue creando cuellos de botella para la producción y que tradujo en menor producción y menores ventas.

Los resultados han sido un importante incremento al índice de desempleo en México que no se ha logrado solventar y si a esto le agregamos que cada año se suman miles de jóvenes en la edad o con la capacidad de laborar y que no encuentran un espacio para hacerlo, esto nos muestra la verdadera dimensión de donde estamos, un México con problemas que se agravaron y no se han podido resolver.

Ahora empezamos la segunda mitad de este sexenio, sin embargo nuevamente México se enfrenta a la falta del establecimiento de políticas publicas que puedan impulsar el desarrollo económico del país, lo que implica tener un crecimiento no mayor de 3 por ciento en los próximos años, principalmente porque la mayoría d las acciones que se realicen estará en función de las expectativas para el 2024.

En esta semana se determino un incremento al salario mínimo del 22 por ciento, algo que puede solventar un poco el deterioro salarial ante una inflación del 7 por ciento, pero que en realidad no es homogénea, por que el incremento de los precios de productos como alimentos fue más del 50 por ciento incluso algunos de estos se han colocado por encima del 150 por ciento, algo que lógicamente no podrá ser cubierto por el incremento al salario concedido y que entrara en funciones a partir del próximo mes de enero.

Entonces esto obliga a las autoridades del gobierno federal a establecer políticas publicas para fortalecer a los sectores productivos, crear incentivos económicos y financieros que capte una mayor cantidad de capitales y evitar que los que aun están en el país no decidan emigrar a otros países en búsqueda de nichos de oportunidad que ofrezcan mayores ganancias.

Lamentable es que hasta ahora solo hemos visto un gobierno federal empeñado a no gastar en los sectores productivos y utilizar los recursos federales solo en sus proyectos que, de acuerdo a como se han dio desarrollando, no lograran estar terminados antes de que concluya este sexenio.

De tal manera que solo estaremos sobreviviendo los últimos años, en espera de que el próximo sexenio, tengamos una administración federal, que en verdad establezca sus objetivos primordiales en establecer políticas publicas encaminadas al crecimiento económico, que deje mayores fuentes de empleos y salarios dignos para la gente.