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elcristalazo.com

Metaverso le llaman quienes describen con ese prefijo (meta) la otra realidad, la producida por el universo virtual, la realidad irreal, la acumulación de visibles intangibles donde los bytes sustituyen a las estrellas.

Ahora los mexicanos nos hundimos y gozamos desde el mediodía del martes pasado en otro tipo de universo paralelo –excepto los muertos del Ángel quienes ya no recibirán boleto del fan fest excepto si alguno se instalara en el paraíso con pantallas y axolotes– para vivir dentro del envoltorio feliz del nuevo mundo de ilusiones satisfechas creado y construido sin ladrillos, ni vigas, ni trabes o portones; más bien con gritos, alaridos jubilosos y un poco de pasmada alegría sorpresiva cantada desde la tribuna-turbina a toda máquina para decir ahora si en verdad, como nunca y ojalá para siempre: ¡ganamos, cabrones!

Los primeros momentos del juego contra Ecuador en el Estadio Azteca, siempre Azteca, fueron sencillamente deslumbrantes.

Los hombres de esmeralda jugaban inspirados, alucinados en la corrección de sus trazos y sus desplazamientos: fue una coreografía con balón y por momentos, quizá distorsionados por el paso del tiempo recordé aquella feliz ocasión en el estadio Jalisco cuando Pelé, Jair, Rivelino, Carlos y los demás les regalaban a mis ojos la danza triunfal de verde y amarillo en el juego inmortal contra Inglaterra a quien ahora le podremos repetir la medicina. Yo tenía 20 años.

Si aquel partido fue perfecto y en momentos hermoso, este fue suficiente para tragarme mis profecías del desastre por venir.

La catástrofe de mundiales anteriores no llegó y los resultados futuros, sean cuales sean y como vengan, no borrarán el desempeño de un equipo cuyo progreso es evidente y cuya victoria final o derrota –cuando llegue– será consecuencia natural de la competencia, no de la incompetencia crónica del superado ratonerismo.

Las calles y avenidas de todas las ciudades grandes y hasta de algunas plazas municipales, volvieron a ser espacio de confraternidad y colectivismo; el gregario Paseo de la Reforma, cuyo trazo es en sí mismo una lección de historia –Imperio-República– comenzó a vibrar desde el mediodía del martes bajo una lluvia fina, intermitente y tenaz, cuya persistencia en el sur de la ciudad obligó a desplazar una hora el horario del éxito, porque el cielo se puso un enorme capote gris y los rayos y tlaloques mantuvieron el tronido de sus madererías y como a la FIFA le dan miedo las centellas tanto como los gritos relajientos de la dizque homofobia, por eso tiene un método previsto cuando hay tormentas eléctricas, pero cuando las cosas se dieron y el relámpago del gol de Quiñones dijo sí, la tormentosa electricidad descendió toda al estadio y en el graderío, entre butacas y cervezas se convirtió en lampo gritado en dos ocasiones telúricas y estridentes por las anotaciones maravillosas de Quiñones y Jiménez cuyo zarpazo canta: y retiemble en sus centros el cráneo…

Se mecieron las redes y se deslumbró la noche. ¡Carajo!, qué bonito es lo bonito.

La ya dicha avenida de la Reforma, alguna vez Paseo de la Emperatriz Carlota Amalia, estaba convertida en el tianguis de la esperanza por llegar.

Playeras, gorras, sombreros de gigantesca copa; cornetas y silbatos, llaveros, vasos, tazones, quincalla. La playera valía trescientos pesos: la gorra doscientos. En el mercado de las monedas emocionales, ahora esas prendas valen más: tienen el valor innegociable de la ocasión. La camiseta del día de la gloria o el día cercano a ella porque para la felicidad absoluta hace falta una pieza dorada en la vitrina.

Ganar el Mundial completo, no en la parcialidad de una etapa más y llegar a los octavos o los cuartos o la semifinal; hacerle a Mbapé la misma faena con que Plata mordió el pasto y al Ecuador se le vino abajo el cóndor picoteado por el águila mexicana; jugarle a Messi como si fuera checo; dejarle a Kane un palmo en las narices, olvidar los esteroides de Cristiano.

La esperanza de no ser los peores hoy le deja lugar al sentimiento real de poder ser los mejores porque si ese primer tiempo del martes, cuando todos los relojes marcaban las mismas horas sísmicas y trepidantes se repite, este país se monta en la verdadera historia: el campeonato mundial de fútbol, después de una triste historia de fracasos y pifias como Pípilas llevando siempre la piedra de la derrota en las espaldas.

Y entonces sí diremos que sí: la pregunta de ¿Y si sí?, será respondida con el rotundo sí se pudo no como exhortación, sino como hecho consumado para besar por fin los labios jugosos de la diosa Nike. Así sí, que ni qué…

Mientras tanto –en espera de ver cómo llegan los ingleses tras subir dos kilómetros desde Atlanta a Santa Úrsula–, no nos queda otro remedio, debemos poner de nuevo los pies en el universo cotidiano y saber con alerta, los nuevos movimientos del hostigante gobierno estadunidense cuya presión no cesa, porque precisamente cuando se acaban los 60 días del pedimento para detener con fines de extradición a los integrantes del cártel narco político de Sinaloa, encabezado por el gobernador (con licencia), Rubén Rocha Moya cuya protección tanto le ha costado al país, se vienen encima otras acusaciones relacionadas ahora con el Cártel jalisciense de la Nueva Generación.

De acuerdo con información reciente “para el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el robo de combustible conocido como “huachicol” es controlado por el Cártel Jalisco Nueva Generación que con eso financia campañas electorales e impone a políticos dóciles al crimen organizado.

“La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y la Red de Control de Delitos Financieros (Fincen) del Departamento del Tesoro anunciaron ayer diversas acciones para combatir los esquemas de contrabando de combustible vinculados al CJNG, sancionando a líderes y advirtiendo que dicho cártel incide en la política electoral mexicana.

“El reporte indica que hubo colaboración de la Unidad Inteligencia Financiera (UIF) de México para documentar los ilícitos.

“Los cárteles utilizan las ganancias ilícitas de la venta de combustible para realizar pagos en efectivo a campañas políticas y medios de comunicación mexicanos, con el fin de ayudar a elegir a políticos mexicanos corruptos dispuestos a colaborar con los cárteles para controlar puestos administrativos clave en el gobierno”, asegura en su comunicación el gobierno estadunidense (R)”.

Esas acusaciones, a las cuales el gobierno de México responderá con el mismo recurso de siempre, pruebas, pruebas, vendrían a confirmar lo dicho en varios casos pero señaladamente en la elección en Sinaloa, cuando la banda (no la tambora) de Rocha Moya y Morena, secuestraron y en otros casos amagaron y amenazaron a los políticos y funcionarios electorales en las casillas, especialmente del PRI y llevaron a la derrota a Mario Zamora y al traidor Quirino Ordaz (ex gobernador) a la embajada de México en España.