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Cuando se habla de establecer lineamientos para proteger a las audiencias, se está tocando también un tema importante y es la libertad de expresión, la cual está consagrada en la Constitución Política y es parte de la democracia de cualquier nación.

El querer controlar lo que se dice y lo que se escribe sobre investigaciones periodísticas es censurar la libertad de expresión, pero también es ir contra de la democracia. Porque la democracia parte del conocimiento de las cosas. Lo bueno y lo malo y querer sesgar la información tratando de silenciar al periodista, al que cuestiona al gobierno porque tiene la oportunidad de hacerlo, es querer destruir la democracia.

El periodismo tiene la responsabilidad con la gente, con la ciudadanía, con su público y no con el gobierno. Los periodistas desnudan al poder y lo presentan cuando los servidores públicos se aprovechan de su poder.

Por ello es imposible hablar de democracia si no existe la libertad de expresión para quienes día con día permiten conocer y entender las cosas que ocurren. Porque en una democracia debe haber distintos puntos de vista que complementen la información que tiene la población.

Porque el periodista no es un sabio, pero aprende preguntando y presenta esa información a quien lee, escucha o busca en las redes sociales. Para que esta persona realice su propio punto de vista.

Querer homologar la información a través de controlar lo que se escriba, diga o se grabe es atentar en contra de la democracia.

Porque la veracidad y credibilidad son parte indispensable del periodismo y cuando esto se pierde, los medios informativos se convierten simplemente en porristas o propagandistas y esto es el peor periodismo que se puede tener.

El periodismo se ha convertido en la sociedad en la herramienta para conocer la verdad y no solo para estar a favor del poder. Porque el periodismo debe ser la voz que informa y no el vocero para defender al poder.

Alguien pensaría que en una democracia el periodismo tiene toda la libertad de escribir, preguntar e indagar sobre los hechos. Sin embargo, no todos lo hacen, existen quienes con tal de obtener mayores recursos anteponen su ética y venden lo que les pidan que vendan. No cuestionan, no incomodan para sacar la verdad, solo sirven para preguntar lo que se les ordena y escribir de igual manera.

En México el ser veraz en el periodismo se ha convertido en un acto extremo, porque el periodista y los medios informativos son amenazados por el poder y esto de alguna manera coarta la libertad de expresión.

Quienes aun nos rehusamos en caer en esto, somos castigados con la falta de publicidad y esto hace que nuestra economía sea cada vez más frágil. En cuanto a los dueños de los medios, esa fragilidad económica se vuelve una constante diaria, porque los pone entre ofrecer un trabajo periodístico profesional o solamente publicar propaganda a favor del poder.

Ahora con las nuevas tecnologías, vivimos en una era de demasiada información, alguna veraz y alguna otra como vocería. El periodismo lo quieren encerrar en una burbuja y quitar lo critico y que este a favor de una verdad. Hoy es más cómodo publicar y decir la información irrelevante que lo cierto. Porque es mejor cobrar por solo hacer presencia como testigo que cuestionar. En México la mayoría de los funcionarios públicos se creen dueños del país y sus habitantes, piensan que ellos son los únicos que piensan y por tanto la gente debe callar y obedecerlos.

Se busca a través de los lineamientos para proteger a las audiencias también controlar la información y eso se convierte en un acto autoritario y en contra de la democracia. No permitamos que esto avance porque entonces perderemos lo más privilegiado que aún tenemos la oportunidad de hablar y opinar sin que se nos censure o castigue.